INTRODUCCIÓN
La
sexualidad es un tema que puede parecer de poca relevancia pública, ya que en
principio aunque sea una cuestión absorbente, es de índole privada, a su vez es
tambièn un factor constante porque es un factor biológico y necesario para la
continuación de la vida de la especie. El sexo se proyecta siempre en el
dominio público y sobre todo- habla el lenguaje de la revolución.
Las
obras sobre el sexo tienden a conceptualizarse en el juego de los papeles
masculino y femenino. Los estudios más notables sobre la sexualidad escritos
por hombres no hay ni una sola mención al amor y el tema de los comportamientos
específicamente masculinos o femeninos constituye un apéndice.
Un
orden emocional en el que las mujeres han
protagonizado en vanguardia cambios de enorme importancia, lo cual hace
referencia esencialmente a una exploración de las potencialidades de la llamada
“relación pura”, es decir una relación de igualdad sexual y emocional, que
tiene connotaciones explosivas respecto de las formas preexistentes de las
relaciones de poder entre los diversos papeles sexuales establecidos.
El
surgimiento del amor romántico proporciona un estudio casuístico de la relación
pura. El amor romántico presupone que se puede establecer un lazo emocional
duradero con el otro sobre la base de unas cualidades intrínsecas en este mismo
vínculo.
La
sexualidad plástica es una sexualidad descentrada, liberada de las necesidades
de la reproducción. Tiene sus orígenes en la tendencia, iniciada a finales del
siglo XVIII, a limitar estrictamente el número familiar; pero se desarrolla
posteriormente, como resultado de la difusión de la moderna contracepción y de
las nuevas tecnologías reproductivas, esto puede quedar moldeada como un rasgo
de la personalidad y se une intrínsecamente con la identidad.
CAPITULO I
Experimentos cotidianos,
relaciones, sexualidad
En
su novela Befote She Met Me (Antes de que ella me encontrase), Julian Barnes describe
el destino de un tal Graham.
La
violencia de Graham constituye un frustrado intento de dominio. Sus orígenes quedan
bastante oscurecidos por el novelista, hecho que refleja la oscuridad que esto representa
para [16] el propio Graham. Graham trata de descubrir los secretos de la historia
sexual de Ann porque esta no cumple las expectativas que se tienen habitualmente
respecto de una mujer –su pasado es incompatible con sus ideales. Él reconoce
lo absurdo que es imaginar que Ann hubiera organizado su vida anterior con
vistas a encontrarse con él. Pero incluso su independencia sexual, antes de que
él “existiese” para ella, le resulta inaceptable hasta tal punto que el
resultado final es una agresividad destructiva y violenta.
La
novela presupone un grado notable de igualdad sexual; se basa en el hecho, hoy común,
de que una mujer tenga múltiples amantes antes de establecer un compromiso sexual
“serio” (incluso durante el mismo y después). Pues siempre ha habido una
minoría de mujeres para las que ha sido posible vivir diferentes experiencias sexuales,
y con ello una cierta medida de igualdad, las mujeres han sido clasificadas como
virtuosas o disolutas. Las “mujeres disolutas” han existido sólo en márgenes de
la sociedad respetable. La “virtud” se ha definido siempre como el rechazo de
una mujer a la tentación sexual, rechazo reforzado por diversas protecciones institucionales,
tales como un noviazgo vigilado, matrimonios a la fuerza, etc.
De
los hombres siempre se ha considerado que necesitaban experiencia sexual para
su salud física.
Siempre
se ha aceptado que los hombres tengan relaciones sexuales múltiples antes del
matrimonio, y la doble moral, también después del matrimonio, ha sido un
fenómeno real. Lawrence Stone en su estudio sobre la historia del divorcio en
Inglaterra, hasta hace poco ha existido un modelo rígidamente dual respecto a
la experiencia sexual de hombres y mujeres. Un solo acto de adulterio por parte
de una mujer era “una ruptura imperdonable de la ley de propiedad y de la idea
de la descendencia hereditaria” y su descubrimiento ponía en juego medidas
punitivas. El adulterio, por parte de los hombres, en contraste, era
“considerado como un ‘desliz’ lamentable, pero comprensible”.
Incluso
en un mundo de igualdad sexual los dos sexos deben hacer cambios fundamentales
en sus perspectivas y en sus conductas.
Befote
She Met Me es una novela sobre la inquietud y sobre la violencia masculina, en un
mundo social en el que se producen profundas transformaciones. Las mujeres ya
no se pliegan al dominio sexual, y los dos sexos deben negociar, con las
implicaciones que todo esto produce. La vida personal se ha convertido en un
proyecto personal abierto, que crea nuevas demandas y nuevas ansiedades.
Nuestra existencia interpersonal se ve transfigurada completamente, al
involucrarnos en lo que llamaré experimentos sociales de cada día, a los que
nos someten los cambios sociales más amplios.
Precisaremos
con detalles sociológicos en qué consisten estos cambios, que tienen relaciones
directas con el sexo, la familia y la sexualidad.
CAMBIO SOCIAL Y CONDUCTA SEXUAL
La
virginidad de las mujeres hasta el matrimonio era apreciada por los dos sexos.
Si se permitían algún intercambio sexual con algún amigo, pocas chicas
pregonaban el hecho.
Las
muchachas más activas sexualmente eran desprestigiadas por las demás y también
por los muchachos muy masculinos, que trataban de “aprovecharse” de ellas.
Rubin,
prácticamente ninguna adolescente menor habla de “preservarse” para un
compromiso futuro o para el matrimonio. En su lugar, hablan con un mensaje de
romance y compromiso, que reconoce la realidad potencialmente finita de sus
primeras experiencias sexuales.
De
acuerdo con las investigaciones de Rubin, los cambios en la conducta sexual y
en las actitudes de las chicas han sido más pronunciados que entre los muchachos.
La
mayor parte de las personas, hombres y mujeres, llegan ahora al matrimonio trayendo
un acervo sustancial de experiencia y conocimientos sexuales.
Según muestra Rubin, por parte de hombres y mujeres,
de lo que era normal en generaciones anteriores. Las mujeres esperan
recibir, así como proporcional, placer sexual. Muchas han llegado a considerar
una vida sexual plena como un requisito clave para un matrimonio satisfactorio.
HETEROSEXUALIDAD, HOMOSEXUALIDAD
La investigación de Rubin trata sólo de actividades
heterosexuales.
Durante el pasado cuarto de siglo, la homosexualidad
se ha visto afectada por cambios tan grandes como los que ha sufrido la
conducta heterosexual.
La idea de "relación" emerge tan fuertemente
en las subculturas gay como en la población heterosexual. Los homosexuales
masculinos tienen diversos compañeros sexuales, el contacto con ellos puede ser
episódico.
Las investigaciones de Kinsey han sido basadas sobre
entrevistas con varios centenares de hombres homosexuales. Las mujeres y los
hombres gay han precedido a la mayoría de los heterosexuales, en el desarrollo
de relaciones, en el sentido en que este término significa hoy cuando se aplica
a la vida personal. Porque han "seguido adelante" sin los marcos tradicionalmente
establecidos del matrimonio, en condiciones de relativa igualdad entre compañeros.
CAPITULO II
Las teorías de Foucault sobre la sexualidad
La civilización implica disciplina, y la disciplina
implica control de los mecanismos internos. Control que para ser eficaz debe
ser interno.
Foucault parece haber aceptado una visión semejante en
sus primeros escritos, y veía la vida social moderna como intrínsecamente
limitada por el surgimiento del "poder disciplinario", característico
de la prisión y del asilo. El "poder disciplinar" produce
"cuerpos dóciles", controlados y regulados en sus actividades e incapaces
de actuar espontáneamente a impulsos del deseo.
El poder puede ser un instrumento para la producción de
placer y no sólo se opone al mismo. La "sexualidad" no debe ser entendida
sólo como un impulso que las fuerzas sociales deben controlar.
El sexo no es reducido a la clandestinidad en la
sociedad moderna. Por el contrario, es continuamente discutido e investigado,
lo cual ha venido a formar parte de "un gran sermón", que sustituye a
la tradición más antigua de las prédicas teológicas. Las afirmaciones sobre la
represión y el sermón de la trascendencia se refuerzan mutuamente. La lucha por
la liberación sexual es parte del mismo aparato de poder que denuncia.
A través de los siglos XIX y XX la sexualidad y el poder se entreveraron de
diversas formas. La sexualidad se desarrollaba como un secreto que debía ser
revelado sin tregua y simultáneamente defendido.
Muchas culturas y civilizaciones tradicionales
desarrollaron artes de sensibilidad erótica; pero sólo la moderna sociedad
occidental ha desarrollado una ciencia de la sexualidad.
La invención de la sexualidad, para Foucault, era
parte de ciertos procesos distintos, involucrados en la formación y
consolidación de las instituciones sociales modernas.
Este control se generaba por el desarrollo de una
"anatomía política del cuerpo humano". Las tecnologías de la gestión del
cuerpo pretendían regular, y también optimizar, la capacidad del cuerpo.
SEXUALIDAD Y CAMBIO INSTITUCIONAL
"Sexualidad" es un término que aparece por
primera vez en el siglo XIX. La palabra existía en la jerga técnica de la
biología y zoología, en 1800.
La sexualidad
emergía como una fuente de preocupación, que necesitaba soluciones. Las mujeres
que anhelan el placer sexual son específicamente innaturales.
La sexualidad es un constructo social, que opera en
campos de poder, y no meramente un abanico de impulsos biológicos que o se
liberan o no se liberan.
Foucault ha puesto demasiado énfasis en la sexualidad
y en el gasto. Guarda silencio sobre las conexiones de la sexualidad con el
amor romántico, un fenómeno muy ligado a los cambios en la familia.
Foucault argumenta que la sexualidad en la era
victoriana era un secreto, aunque un secreto abierto, discutido sin cesar en diferentes
textos y fuentes médicas.
La sexualidad surgió como una parte de una
diferenciación progresiva del sexo, respecto de las exigencias de la
reproducción.
La sexualidad es al fin plenamente
autónoma. La reproducción se puede realizar en ausencia de actividad sexual. Se
trata de una "liberación" final por la sexualidad, que a partir de
ahora puede convertirse plenamente en una cualidad de los individuos y de sus transacciones
con los demás.
La "revolución sexual" de los pasados
treinta o cuarenta años no es justamente, ni siquiera primordialmente, un
avance en la permisividad sexual neutral en lo que concierne a los papeles
sociales de cada sexo. Implica dos elementos básicos: uno es la revolución en
la autonomía sexual femenina y el segundo elemento es el florecimiento de la
homosexualidad, masculina y femenina.
REFLEXIVIDAD INSTITUCIONAL Y SEXUALIDAD
Foucault tiene razón al decir que el discurso se hace constitutivo
de la realidad social que refleja. Una vez elaborada una nueva terminología para
la comprensión de la sexualidad, de las ideas, conceptos y teorías, ésta permea
la vida social misma y contribuye a reorganizarla. Para Foucault, sin embargo,
este proceso aparece como una intrusión fijada y de dirección única del
"saber-poder" en la organización social. Se debe ver el fenómeno más
bien como una reflexividad institucional, que está en movimiento constante. Es La
expansión de la reflexividad institucional es una característica que ha venido
a definir a las sociedades modernas en un periodo relativamente reciente.
Los informes de Kinsey, pretendían
analizar lo que sucedía en una región particular de la actividad social, tal y
como pretende hacer la investigación social, el surgimiento de tales
investigaciones indica y contribuye a acelerar la reflexividad sobre el nivel
de las prácticas sexuales ordinarias y cotidianas.
Todo esto tiene poco que ver con la
confesión. La terapia y el consejo, incluidos los del psicoanálisis se hacen
cada vez más prominentes con la maduración de las sociedades modernas. Su
centralidad proporciona "procedimientos regulados para la confesión del sexo".
La interpretación que hace Foucault del
desarrollo del ego en las sociedades modernas debe ser puesta en cuestión de
una forma básica. Para las mujeres que luchan por lograr una liberación de los
papeles asignados a cada sexo, la pregunta: "¿Quién soy yo?" —que
Betty Fríeden describió como "el problema que no tiene nombre",
emerge a la superficie con intensidad particular. Lo mismo sucede a los
homosexuales masculinos o femeninos, que cuestionan los estereotipos heterosexuales
dominantes. La cuestión es la identidad sexual.
El cuerpo ha sido siempre adornado,
mimado, y, a castigado o maltratado. La reflexividad sobre el cuerpo acelera algo
que como fenómeno de masas sólo data de varias décadas.
LA DECADENCIA DE LA PERVERSIÓN
Los Tres ensayos sobre la teoría de la
sexualidad, publicados por primera vez en 1905, trataron de demostrar que los rasgos
sexuales asociados con las perversiones, lejos de restringirse a pequeñas categorías
de personas anormales, son rasgos comunes a la sexualidad de cada persona.
Freud consideraba que era
"inapropiado utilizar la palabra perversión como un término de
reproche", por su parte Havelock Ellis, declaró que también era inaceptable
la expresión que debía reemplazarla: "desviación sexual".
Posteriormente los grupos y movimientos
aludidos comenzaron a defender activamente la aceptación social y la
legitimación legal de la homosexualidad, impugnando incluso el término de
desviación para tratarla. La batalla para garantizar la tolerancia pública
sobre la homosexualidad, indujo a otras organizaciones, preocupadas por
promover el pluralismo sexual a "salir a la luz".
La diversidad sexual, contemplada
todavía por los grupos como perversión, se ha trasladado de los cuadernos de la
historia casuística hacia el mundo social de cada día.
Los homosexuales todavía deben oponerse
a prejuicios profundamente arraigados, y con mucha frecuencia, a una violencia
clara.
CAPÍTULO III
Amor
romántico y otras formas de afectividad
"El amor según Bronislaw
Malinovski en su estudio sobre los habitantes de las Islas Trobriand, es una
pasión tanto para el melanesio como para el europeo, que atormenta la mente y
el cuerpo, en mayor o menor escala; conduce a muchos a un callejón sin salida,
a escándalo o tragedia; mas raramente, ilumina la vida y dilata el corazón que
rebosa de gozo".
El amor apasionado está marcado por una
urgencia que lo sitúa aparte de las rutinas de la vida cotidiana, con las que
tiende a entrar en conflicto.
El amor pasión es un fen6meno más o
menos universal. Debe ser diferenciado, como probare, del amor romántico, que
es más específico de una cultura.
MATRIMONIO, SEXUALIDAD Y AMOR ROMANTICO
En la Europa premoderna, la mayor parte
de los matrimonios se realizaban por contrato, no sobre la base de la atracción
sexual mutua, sino por las circunstancias económicas. En las clases pobres, el
matrimonio era un medio de organizar el trabajo agrícola. Una vida
caracterizada por un ininterrumpido trabajo duro era incapaz de conducir a la
pasión sexual. Se ha escrito que entre los campesinos de la Francia y de la
Alemania del siglo XVII, los besos, las caricias y otras formas de afecto
físico, asociadas con el sexo, eran raras entre las parejas casadas.
La
libertad sexual sigue al poder y es una expresión del mismo. En la mayor parte
de las civilizaciones se han creado historias y mitos que proclaman el mensaje
de que quienes pretenden crear lazos permanentes por medio del amor pasional
quedan condenados. El amor romántico, comenzó hacerse notar a partir de finales
del siglo XVIII en adelante, asumió estos ideales e incorporo elementos del amour passion. Introdujo un elemento
novelesco dentro de la vida individual. El amor pasional siempre ha sido
liberador, pero solo en el sentido de generar una ruptura con la rutina y el
deber.
En el amor romántico, los afectos y lazos, el elemento sublime del amor,
tienden a predominar sobre el ardor sexual. El amor rompe con la sexualidad y a
la vez la incluye. La “virtud” asume un nuevo sentido para ambos sexos, y ya no
significa solo inocencia, sino cualidades de carácter que seleccionan a la otra
persona como “especial”. Se supone que el amor romántico implica una atracción
instantánea: “amor a primera vista”. Sin embargo, en la medida en que la
atracción inmediata forma parte del amor romántico, debe ser separada
claramente de las compulsiones erótico-sexuales del amor-pasión. El primer
“golpe de vista” es un gesto comunicativo, un impacto intuitivo de las
cualidades del otro. Se trata de un proceso de atracción para alguien que puede
como se dice hacer completa y plena la vida de alguien.
PAPELES DE LOS SEXOS Y AMOR
Alguien ha dicho que el amor romántico
ha sido un complot urdido por los hombres contra las mujeres, para llenar sus
mentes con sueños vanos e imposibles. Un creciente número de novelas e
historias románticas, que no ha descendido en la actualidad muchas escritas por
mujeres, inundaron las librerías desde los inicios del siglo XIX hasta nuestros
días.
El surgimiento del hecho complejo del
amor romántico debe ser comprendido en relación con diversos conjuntos de
influencias que afectaron a las mujeres de alrededor de finales del siglo XVIII
en adelante. Una fue la creación del hogar, a la que ya nos hemos referido. La
segunda fue el cambio de relaciones entre padres e hijos, la tercera fue lo que
algunos han descrito como “invención de la maternidad”. En lo que concierne al
status de las mujeres todos estos factores quedaron estrechamente integrados.
El poder directo del varón sobre el patrimonio domestico quedo debilitado al
ser este el centro de un sistema productivo con la separación del hogar y del puesto
de trabajo. El esposo detentaba el poder básico, con toda seguridad, aunque el
acento creciente puesto sobre el calor emocional entre padres e hijos
debilitara frecuentemente el uso del mismo. El control de las mujeres sobre la
educación de los hijos aumento en la medida en que las familias disminuían en
número de miembros y los hijos aparecían como vulnerables y necesitados de
dirección emocional. El hombre gobierna por decreto, ella por persuasión, el
imperio de la mujer es un imperio de ternura, sus instrumentos de mando, sus
amenazas son las lágrimas.
El amor romántico fue un amor feminizado. Con la
división de esferas, el fomento del amor se hizo tarea predominante de la
mujer, las ideas sobre el amor romántico estaban claramente amalgamadas con la subordinación
de las mujeres al hogar y con su relativa separación del mundo exterior.
CAPÍTULO IV
Amor, compromiso y el nuevo
modelo de relación afectiva
A finales de los años 80, Sharon
Thompson llevo a cabo una investigación sobre las actitudes, los valores y la
conducta sexual de 150 adolescentes americanos de menos de veinte años, de
diferentes clases y extracciones étnicas. La autora encontró diferencias
importantes entre las formas en que los chicos trataban del sexo (no hablaban
frecuentemente de amor), en el curso de sus largas entrevistas con ellos, y en
las respuestas de las muchachas. Los chicos se mostraron incapaces de hablar
del sexo en forma narrativa, es decir relacionándolo con un futuro proyectado.
Ellos hablaban principalmente de episodios sexuales esporádicos, tales como una
experiencia heterosexual temprana o de diversas conquistas sexuales. Cuando
pregunto a las chicas, por otro lado, Thompson encontró que casi cada una de
aquellas con las que hablo, podía relatar con poco esfuerzo historias largas,
"imbuidas de los descubrimientos, ansiedades y del júbilo ante las
relaciones íntimas". Las muchachas, afirmaba, mostraban habilidades
semejantes a las de los novelistas profesionales en su capacidad de relatar una
historia detallada y compleja; muchas hablaban durante varias horas, sin
necesitar la ayuda del entrevistador.
EL ROMANCE
DE LA BÚSQUEDA
El principal instrumento temático de
las historias de las muchachas es denominado por Thompson "romance de Ia
búsqueda". El sexo es un recurso chispeante, con Ia relación amorosa como búsqueda del destino. La búsqueda del amor romántico aquí, no significa ya un aplazamiento de Ia actividad sexual hasta que llegue Ia deseada relación.
“La pérdida de la virginidad” para un chico sigue siendo
desde tiempo inmemorial una expresión equivoca. En el caso de los muchachos es
un plus, una ganancia. Es un talismán que apunta al futuro, pero no compromete,
sin embargo, aspectos nucleares del yo personal, es uno entre otros emblemas de
Ia capacidad masculina. En el caso de las chicas, Ia virginidad es contemplada
como una entrega. La cuestión no es para Ia mayoría si debe formar parte
de Ia primera experiencia sexual, sino como elegir el momento y Ia
circunstancia correctos. El hecho se conecta directamente con las narraciones
románticas. Los chicos esperan forzar el hecho de Ia iniciación sexual, las
chicas prefieren "retrasar las cosas”.
Algunas chicas tratan de refugiarse en
las ideas y modos de conductas preexistentes: la aceptación del doble patrón,
“sueños” de papamoscas de la maternidad”, esperanzas del amor eterno. En una
sociedad enormemente reflexiva entran en contacto con numerosas discusiones
sobre el sexo, y sobre las relaciones y las influencias que afectan a la
situación de las mujeres. Los elementos fragmentarios del complejo del amor
romántico con el que estas muchachas luchan, al tratar de asumir un control
práctico de sus vidas, ya no están totalmente unidos al matrimonio. Todas
reconocen virtualmente que desean mantener un empleo retribuido durante la
mayor parte de sus vidas y la mayor parte ven la importancia de las habilidades
profesionales como base de su futura autonomía. Solo unas pocas muchachas entre
las interrogadas por Thompson, sin embargo, la mayoría de estrato social medio
consideran el trabajo como una base para su autonomía futura.
MUJERES, MATRIMONIO, RELACIONES
En periodos anteriores, para todas las
mujeres, salvo una pequeña proporción, dejar la casa ha significado casarse. En
contraste, con la mayoría de los hombres, la mayoría de las mujeres continúa
identificando la entrada en el mundo exterior con la creación de lazos. Como
han hecho notar muchos comentaristas, incluso cuando un individuo esta todavía
solo y anticipa simplemente relaciones futuras, los hombres hablan en primera
persona del singular (YO), mientras que las mujeres que relatan sus
sentimientos hablan en términos de nosotros. El discurso individualizado, que
aparece en la cita anterior queda cualificado por un “nosotros” subrepticio,
evocando alguien que “amara” y “cuidara” y hará un nosotros del yo. La paradoja
es que el matrimonio es utilizado como medio para lograr una autonomía. La pura
relación forma parte de una reestructuración genérica de la intimidad.
MUJERES,
HOMBRES Y AMOR ROMÁNTICO
En tiempos anteriores, los hombres
asumieron que sus actividades hacían "historia", mientras las mujeres
existían casi fuera del tiempo, hacienda lo mismo que habían hecho siempre. Los
hombres, al igual que las mujeres, se enamoran, y, que se sepa, así ha sido
siempre. También han sido influidos en los dos últimos años por el desarrollo
de los ideales del amor romántico, aunque en forma diferente que las mujeres.
Los hombres que han aceptado estas nociones de amor han sido vistos por parte
de Ia mayoría como "románticos", en una acepción particular del
término. Son, por así decirlo, unos pavisosos, que han sucumbido al poder
femenino. Estos hombres han eliminado Ia división entre las mujeres sin mancha
y las impuras, tan central en Ia sexualidad masculina. Los hombres han tendido
a ser “especialistas del amor”, solo a lo que concierne a las técnicas de
seducción o conquista. Siempre ha habido una separación entre los sexos en
términos de experiencia, crianza y educación.
AMOR
ROMÁNTICO FRENTE A AMOR CONFLUENTE
El amor romántico depende de Ia
identificación proyectiva; Ia identificación proyectiva del Amour passion, que
significa que las personas que se desean como compañeras de pareja se sienten
atraídas y luego se ligan mutuamente. La proyección crea aquí un sentimiento de
plenitud con el otro, sin duda reforzado por las diferencias establecidas entre
masculinidad y femineidad, definida cada una en términos de antítesis. Los
rasgos del otro "se conocen" con una suerte de sentido intuitivo.
Abrirse uno al otro, condición de lo que llamare amor confluente, es en cierta
manera lo opuesto de la identificación proyectiva, incluso si esta
identificación a veces establece un sendero hacia ella. El amor confluente es
un amor contingente, activo y por consiguiente, choca con las expresiones de
"para siempre", "solo y único" que se utilizan por el
complejo del amor romántico. La "sociedad de las separaciones y de los
divorcios" de hoy aparece como un efecto de Ia emergencia del amor
confluente más que como una causa. El amor más confluente tiene Ia mayor
posibilidad de convertirse en amor consolidado; cuanto más retrocede el valor
del hallazgo de una "persona especial", mas cuenta Ia "relación
especial".El amor romántico está profundamente tergiversado en términos de
poder. Los sueños de amor romántico han conducido muy frecuentemente a la mujer
a una enojosa sujeción doméstica. El amor confluente presupone la igualdad en
el dar y recibir emocional, cuanto más estrechamente se aproxima un amor
particular al prototipo de la relación pura.
CAPÍTULO V
Amor, sexo y otras adicciones
La adicción al sexo podría parecer a primera vista como otra excentricidad, o acaso como un nuevo modo de explotar a un populacho crédulo, puede ayudar a partes interesadas a ser objeto de una financiación médica, producir una ayuda a la investigación y presentarse a si misma como un plantel de expertos.
El sexo es solo una de las adicciones
proliferantes reconocidas durante los últimos años.
SEXO Y DESEO
"Las mujeres quieren amor, los
hombres sexo." Si este estereotipo descamado fuese cierto, no habría
problema alguno sobre la adicción al sexo. El apetito sexual, tal y
como aparece en muchos compañeros masculinos de pareja, sería una
característica definitoria de su masculinidad. El deseo de amor de las mujeres
anularía cualquier inclinación sexual, y esto sería el precio que
deberían pagar por adquirir las recompensas de amar y de ser amado.
¿Desean las mujeres sexo? si, por primera vez las mujeres en general lo desean,
más que como especialistas en una ars erótica, y son capaces de buscar el
placer sexual como un componente básico de sus vidas y de sus relaciones.
¿Desean amor los hombres? Ciertamente si, a pesar de las apariencias en
contrario; quizás más que la mayoría de las mujeres, aunque en formas que
todavía hay que investigar. La posición de los hombres en el dominio público se
ha logrado a expensas de su exclusión del proceso de transformación de la
intimidad.
LA
NATURALEZA DE LA ADICCIÓN
La noción de adicción estuvo ligada en
su origen casi totalmente a la dependencia química, del alcohol o de drogas de
diversos tipos. Una vez medicalizada la idea, fue definida como una patología
física, se expresa en una conducta compulsiva. La conducta compulsiva se asocia
al sentimiento de pérdida de control sobre el ego. Las adicciones son
compulsivas, aunque tampoco son menos rituales. Puede ser definido como un
hábito estereotipado que se asume compulsivamente, el sustraerse al mismo
proporciona una ansiedad incontrolable.
ADICCIÓN,
REFLEXIVIDAD, AUTONOMÍA DEL YO
La importancia específica de la
adicción puede ser entendida en términos de una sociedad en la que la tradición
ha sido más eliminada que nunca anteriormente, y en la que el proyecto
reflexivo del yo asume correspondientemente una importancia especial.
Cada adicción es una reacción
defensiva, y una vía de escape, un reconocimiento de falsa autonomía que arroja
una sombra sobre la competencia del yo.
IMPLICACIONES
PARA LA SEXUALIDAD
La compulsividad sexual masculina
tiende a ser diferente. No existe la equivalencia masculina de la mujer fácil,
el hombre sexualmente exitoso es apreciado, especialmente por los demás
hombres. La adicción del sexo entre los hombres no está plenamente ligada a una
pulsión obsesiva por la variedad. Como en el caso de las mujeres, puede asumir
la forma de una masturbación compulsiva, y está muy ligada frecuentemente a las
fantasías sexuales que invaden casi todas las demás actividades en las que el
personaje se ve implicado.
SEXUALIDAD Y
SEDUCCIÓN
La afirmación del poder en la
seducción, allí donde las mujeres son vencidas o se las mata simbólicamente,
podría parecer superficialmente de lo más desafiante, cuando el individuo se
enfrenta con alguien que afirma su igualdad frente a él. Tradicionalmente, el
seductor era un aventurero genuino, que desafiaba no solo a cada mujer, sino a
todo el sistema de la normativa sexual.
CAPÍTULO VI
El significado sociológico de
la codependencia
Los mujeriegos frecuentemente tienen
cualidades que se corresponden estrechamente con rasgos comunes del complejo
del amor romántico. Entre ellos hay hombres que pueden arrebatar los corazones
de las mujeres o cortejarlas con un fervor particular y acaso hayan llegado a
ser muy diestros en estos menesteres. Las mujeres codependientes son
personas atentas, que necesitan dar atenciones a otros, pero que, casi entera o
parcialmente en un nivel inconsciente, anticipan que su devoción será
rechazada.
LA
NATURALEZA DE LA CODEPENDENCIA
El termino "codependiente" es un ejemplo de esta "reflexividad revertida" que es tan común en Ia era actual. Una persona codependiente es alguien
que, para reforzar cierto sentido de seguridad ontológica, necesita otro
individuo o conjunto de individuos para definir qué es lo que él o ella desean.
No pueden sentir confianza sin dedicarse a las necesidades de los demás. Una
relación codependiente es aquella en Ia que un individuo queda
ligado psicológicamente a un compañero cuyas actividades se gobiernan
par la compulsividad de alguna forma. Cada persona depende de una "alteridad"
que proporciona el socio, pero ninguno es capaz de reconocer plenamente la
naturaleza de su dependencia con el otro o de asumirla. Los individuos
codependientes están habituados a encontrar su identidad a través de las
acciones o necesidades de los demás debe liberarse del intento de controlar a
los demás, característicos de la codependencia.
LA ADICCIÓN
Y EL PROBLEMA DE LA INTIMIDAD
Los individuos codependientes están
habituados a encontrar su identidad personal a través de las acciones o
necesidades de los demás, pero en toda relación adictiva el yo tiende a quedar
sumergido en el otro, ya que la adicción es una fuente primaria de seguridad
ontológica. Lo que a primera vista aparece como un estímulo del egoísmo, e
incluso del narcisismo, debería ser entendido como un punto de partida esencial
de la posibilidad de desarrollar un amor confluente. Es un requisito previo
para el reconocimiento del otro como ser independiente, que puede ser amado por
sus rasgos y cualidades específicas. La definición de las limitaciones
personales se considera fundamental para una relación no adictiva. Las
limitaciones establecen qué pertenece a quién, hablando psicológicamente y por
ende compensa los efectos de la identificación proyectiva. Los límites claros
dentro de una relación son evidentemente importantes para el amor confluente y
el refuerzo de la intimidad. La intimidad no es ser absorbido por el
otro, sino conocer sus características y dejar disponible lo propio de
cada uno. Abrirse al otro, paradójicamente, requiere establecer límites
personales, porque se trata de un fenómeno comunicativo. También requiere
sensibilidad y tacto, ya que no equivale en absoluto a vivir sin
privacidad. El equilibrio presupone también un equilibrio de poder por
eso la pura relación personal, con su promesa de intimidad, depende tanto de la
autonomía creciente de las mujeres, cuanto de una sexualidad plástica, no
montada ya sobre el modelo de la duplicidad.
INTIMIDAD,
PARENTESCO Y PATERNIDAD
La transformación de la intimidad se
refiere al sexo y a los papeles de cada sexo, pero no se limita a ellos. Se
dice que las relaciones de parentesco se han visto destruidas con el desarrollo
de las instituciones modernas, que han dejado a la familia nuclear en un
aislamiento espléndido. Se puede observar que esta opinión es errónea o
al menos equívoca. En la sociedad separacionista o divorcista, la familia
nuclear produce unas llamadas recombinantes. Sin embargo, la naturaleza de
estos lazos cambia en la medida en que están sujetos a mayor negociación que
antes. Las relaciones de parentesco acostumbran a ser consideradas como una
base de confianza. Ahora la confianza debe ser negociada y ganada y el
compromiso es algo personalizado, como sucede con las relaciones sexuales. La
gente tiene que resolver el problema de cómo tratar a los parientes y así
construye nuevas éticas en la vida diaria. Janet Finch trata este proceso
explícitamente en términos de un lenguaje de compromiso. La gente tiende a
organizar sus relaciones de parentesco a través de un “compromiso negociado”,
en el que se precisa qué es lo más justo a la hora de actuar con sus parientes
en diferentes contextos.
¿En qué medida difieren las
relaciones entre padres e hijos en esta situación? Evidentemente, en la
interacción niños-adultos hay un desequilibrio marcado por el poder, sobre todo
en los primeros años de la vida del niño. Pero la tendencia clara que se
observa es que el apoyo depende de la calidad de las relaciones que se han establecido.
La influencia determinante parece ser la que podría ser descrita como la
formación de compromisos acumulativos. Como indica Finch, la noción de
compromisos acumulativos nos ayuda a entender cómo, durante algún tiempo, se
hace “obvio” admitir que deben ser prestadas diversas formas de atención por
parte de uno o ambos progenitores, mientras otros pueden sentir de manera
diferente.
PADRES E
HIJOS
En las discusiones terapéuticas de las
relaciones fijadas o codependientes, se aconseja a los individuos que desean
desarrollar lazos personales estrechos con otros, “curar al niño que llevamos
dentro”. Las relaciones entre hijos pequeños y padres aparecen aquí de manera
fundamental como importantes para la relación pura y para el modelo de amor
confluente.
¿PADRES TÓXICOS?
Qué es un padre “tóxico”? Hay un dicho
muy sabido que dice que el efecto que tendrá el comportamiento de los padres
hacia los hijos será siempre defectuoso. Ningún padre podría discernir todo lo
relativo a las necesidades de un chico o responder adecuadamente a las mismas.
Los padres tóxicos tienden a ver
rebelión o incluso las diferencias individuales como un ataque personal. Se
defienden a sí mismos mediante el refuerzo de la dependencia de sus hijos y la
desprotección. En lugar de promover un desarrollo sano, lo zapan
inconscientemente muchas veces con la creencia de que están actuando por el
bien de sus hijos. Susan Forward describe una gran variedad de “padres
tóxicos”. Hay padres que son sencillamente “emocionalmente inadecuados”. No
están ahí para educar a sus hijos, quienes podrían sentir que están para
protegerles, o pueden esforzarse infinitamente por buscar muestras de su amor.
Se trata de padres que, a propósito o no, han abdicado de sus responsabilidades
respecto a sus hijos. Una categoría distinta de padres “tóxicos” son los
controladores. El alcoholismo desempeña de nuevo una papel preponderante.
Existen los agresores físicos y verbales. La agresión verbal regular va acompañada
con castigo físico de los hijos. Finalmente, está la agresión sexual de los
padres, fenómeno que por lo que sabemos afecta de diversas formas a sectores
sustanciales tanto de chicos como de chicas.
Los niños tienen derecho no sólo a ser
alimentados, vestidos y protegidos, sino también a ser atendidos
emocionalmente, a que se les respete sus sentimientos. En suma, las
características del amor confluente propias de las relaciones adultas no son
menos relevantes para las relaciones entre niños y adultos. Cuando los lazos
padres-hijos se aproximan más y más a la pura relación personal, podrá parecer
que la opinión del padre no tiene primacía sobre las inclinaciones del hijo,
hecho del que se derivan disputas por la “permisividad”. Pero esto no se sigue
en absoluto, una liberación de la esfera personal no implica la
desaparición de la autoridad; lo cierto es más bien que el poder
coercitivo deja paso a relaciones de autoridad que pueden ser defendidas de
acuerdo a principios.
CAPITULO VII
Turbulencias personales,
trastornos sexuales.
Un juicio extraño, se podra pensar, dada Ia preocupación de Freud y de muchos que vinieron después del mismo sobre Ia experiencia sexual masculina.
La sexualidad masculina aparecia sin problemas en el contexto de las circunstancias sociales "separadas y desiguales" que prevalecieron hasta hace poco. Su naturaleza queda encubierta por una serie de influencias sociales que han sido o estan siendo minadas. Se incluyen las siguientes: 1) el dominio de los hombres en Ia esfera publica; 2) el doble modelo; 3) Ia separación de las mujeres en dos bandos: puras (casables) e impuras (prostitutas, rameras y brujas); 4) Ia definicición de Ia diferencia sexual como establecida por Dios, Ia naturaleza y Ia biologla; 5), Ia problematización de las mujeres como seres dificiles de entender e irracionales en sus deseos y acciones; 6) Ia división sexual del trabajo.
SEXUALIDAD Y
TEORÍA PSICOANALÍTICA: COMENTARIOS PRELIMINARES
El descubrimiento freudiano de la
plasticidad de la sexualidad documentada en su “Tres ensayos para una teoría
sexual” un logro extraordinario se encaja mal con su interpretación de la
sexualidad masculina, así como de la femenina. Freud describe, esta es reputada como un proceso "natural", en el que las energías eróticas se dirigen hacia objetos específicos en el entorno del niño.
El desarollo sexual es un asunto amenazador tanto para los muchachos como para las mucha chas: Ia visibilidad del pene les hace vulnerables y Ia rivalidad del muchacho con su padre es Ia base de Ia mezcla de una perdida y una adquisición de autonomía, extremadamente tensas.
DESARROLLO
PSICOSOCIAL Y SEXUALIDAD MASCULINA
Siguiendo a Chodorow, podemos
afirmar que, en los primeros años de la vida particularmente y quizás sólo en
la sociedad contemporánea la influencia de la madre supera a la del padre y
otros cuidadores. El sentido original de identidad del yo surge, justamente con
el potencial de intimidad y se desarrolla por medio de la identificación con la
figura de una hembra tan penetrante. Para lograr un sentido consolidado de
independencia, todos los niños deben, en cierto momento, comenzar a liberarse
de la influencia de la madre, de sus amores. Se sigue que éste es el camino
hacia la masculinidad, más que a la femineidad, que es un desvío. El
sentido original de identidad del yo surge, justamente con el potencial de
intimidad y se desarrolla por medio de la identificación con la figura de una
hembra tan penetrante. Los orígenes de la identidad del yo varón están
ligados a un sentido profundo de inseguridad, a un sentido de pérdida que
invaden los recuerdos del inconsciente individual. La confianza básica,
la fuente de seguridad ontológica, (lo que se llama vinculaciones de apego) se
ve intrínsecamente comprometida, una vez que el muchacho queda abandonado al
mundo de los hombres por la única persona que ha sido el principal adulto
con el que se podía contar. El sentido masculino de la identidad se forja así
en circunstancias en las que la pulsión a la autosuficiencia va amalgamada
con un handicap emocional mutilador. Hay que desarrollar una narrativa de la
identidad personal que describa el dolor de la privación del amor original de
la madre. Los hombres tienden a ser “incapaces de expresar sentimientos”. Pero
esto es demasiado descarnado. En lugar de ello, deberíamos decir que muchos
hombres son incapaces de construir una narrativa del ego, que les permita
reconciliarse con una esfera de la vida personal, cada vez más democratizada y
reorganizada.
SEXUALIDAD MASCULINA, COMPULSIVIDAD Y
PORNOGRAFÍA
El carácter compulsivo de la pulsión
hacia una sexualidad episódica se hace mayor en la medida en que las mujeres
detectan, y rechazan, su complicidad con la dependencia emocional oculta del
macho. Cuanto más mujeres presionan a favor de una ética del amor
confluente, más insostenible se hace una dependencia emocional del macho; pero
lo más difícil para muchos hombres es tratar esto con la desnudez moral que
esto implica. En la medida en que el pene se convierte en falo, la sexualidad
masculina es responsable de girar entre el dominio sexual asertivo, incluido el
uso de la violencia, por un lado, y las ansiedades constantes sobre la
potencia, por otro, (susceptibles de salir a la luz en relaciones de
cierta duración, dónde el nivel de rendimiento sexual no puede quedar aislado
de las implicaciones emocionales de diversos géneros). La ansiedad
masculina sobre la sexualidad quedó mucho tiempo oculta a la vista, mientras
estaban vigentes las diversas condiciones sociales que la protegían. La
impotencia, las poluciones nocturnas, la eyaculación precoz, las preocupaciones
sobre el tamaño del pene y su función, aparecen una y otra vez en las cartas
escritas a Marie Stopes y analizadas por Lesley Hall. Muchos de los
hombres con los que Stopes entró en contacto tuvieron buen cuidado de
puntualizar que no eran gente debilucha, sino personas “grandes y fuertes”, “de
una forma física por encima del promedio”, “atléticos, bien conformados,
muy fuertes físicamente, etc.” La pornografía podría ser considerada como la mercantilización
del sexo, pero esta afirmación sería una observación demasiado parcial. La
actual explosión de material pornográfico, en gran parte dirigido a los
hombres, y en gran parte consumido por ellos, va paralela a la intensificación
prevalente de un sexo de emoción baja y de alta intensidad. La
pornografía heterosexual muestra una preocupación obsesiva par escenas
estandarizadas y con actitudes en las que Ia complicidad de las mujeres,
sustancialmente implícita en el actual mundo social, se reitera de manera
ambivalente. La imagen es de las mujeres en las revistas de pornografía
blanda normalizadas par su inserción en anuncios ortodoxos, en historias
no sexuales y en nuevas formas son objeto de deseo, pero nunca de amor. Excitan
y estimulan, desde luego, son Ia quintaesencia de lo episódico.
VIOLENCIA
SEXUAL MASCULINA
Algunos han dicho que el crecimiento de
la pornografía dura, particularmente donde la violencia se representa
directamente, describe la verdad intima de la sexualidad masculina en su
totalidad. Se ha sugerido que la violencia contra las mujeres, especialmente la
violación, es el principal apoyo del control de los hombres sobre ellas. La
violación muestra la realidad del dominio del falo. Parece claro que hay un
continuum, no un corte brusco entre la violencia hacia las mujeres y otras
formas de intimidación y acoso. La violación, la agresión e incluso el
asesinato de las mujeres contienen frecuentemente los mismos elementos
nucleares que otros encuentros sexuales no violentos, la sumisión y conquista
del objeto sexual. El impulso a subordinar y humillar a las mujeres, como la
precedente discusión sobre la sexualidad masculina indica, forma parte
probablemente de un aspecto genérico de Ia psicología masculina. Aunque se
pueda decir (no obstante, Ia opinión es discutible) que el control masculino de
las mujeres en las culturas premodernas no dependía primariamente de Ia
practica de Ia violencia contra ellas. Lo que prevalecía sobre todo era el
"derecho de propiedad" que tenían los hombres sobre las mujeres,
unido a! principio de Ia separación de esferas. Las mujeres estaban
frecuentemente expuestas a la violencia del macho, especialmente dentro del
ámbito doméstico; igualmente importante, sin embargo, era el protegerlas de las
disputas públicas en las que los hombres se sometían mutuamente a la violencia.
SEXUALIDAD FEMENINA: EL PROBLEMA DE LA
COMPLEMENTARIEDAD
Según Ia opinión de Freud, desde el punto de vista psicológico, solo hay un órgano genital, el del varón. Aunque los genitales de Ia niña son a! principia un asunto indiferente para el niño ella ve rápidamente que lo que le falta es el pene y desea tenerlo. Incluso en Ia etapa del complejo de Edipo, Ia experiencia de Ia niña no es directa mente complementaria de Ia del niño, porque, como dice Freud, "solo en el muchacho sucede aquí una conjunción fatal simultanea de amor por uno de los padres y de odio por el otro, como si fuera como un rival". La niña se desvia de Ia madre y le reprocha Ia falta de pene, aunque ella no pueda identificarse de Ia misma forma con el padre o desplazar su agresión hacia el.
La interpretación de Freud de la
sexualidad femenina dejo una huella perdurable en la última literatura
psicoanalítica. La sexualidad femenina fue considerada esencialmente como algo
pasivo, una opinión que reforzaban los estereotipos corrientes. El clítoris no
es el equivalente cotidiano al pene, ni el placer sexual femenino se define
como un fracaso en equipararse con el modelo fijado por el varón.
PAPEL SEXUAL, INTIMIDAD Y CUIDADOS
Un rasgo distintivo de Ia socialización del periodo reciente, característica de Ia mayor parte de los estratos de las sociedades modernas, ha sido el papel prominente de Ia madre en Ia crianza inicial del niño. Las relaciones madre-hijo están influidas por Ia "invención de Ia maternidad", así como por el reflejo de otros cambios que distinguen a las instituciones modernas de las premodernas. El dominio de Ia madre tiene consecuencias psicológicas profundas para ambos sexos, y esta en Ia raíz de algunos de los aspectos mas penetrantes de Ia diferencia de los papeles sexuales de hoy.
Los hombres tienen problemas con su intimidad. La intimidad es, sobre todo, un asunto de comunicación emocional, con otros y con ellas mismas, en un contexto. Las mujeres han preparado el camino para Ia expansión del área de Ia intimidad en su papel de revolucionarias emocionales de Ia modernidad. En el nivel psicológico, las dificultades masculinas con la intimidad son resultado de dos casas: una visión cismatica de las mujeres que se debe a una reverencia inconsciente hacia la madre, y a una narrativa emocional ya caducada del ego.
CAPITULO VIII
Las contradicciones de la pura
relación personal
Para describir estas, me referiría
aspectos de las puras relaciones en los encuentros de las personas del mismo
sexo específicamente, a las de las mujeres lesbianas. La estrategia
podría parecer extraña, a tenor de Ia interpretación habitual de las
características psíquicas de Ia sexualidad masculina y femenina. Más para ver
en qué medida las divisiones psicológicas, que tienden a separar a hombres y
mujeres, pueden destruir una pura relación personal, son dignas de considerar
sus dinámicas intrínsecas que en algunas formas se estudian muy
fácilmente cuando se prescinde del elemento heterosexual.
LA PURA
RELACIÓN PERSONAL: RUPTURA Y RECONSTRUCCIÓN
En el matrimonio heterosexual, al
principia de la relación los primeros encuentros sexuales eran
"descritos" por los dos miembros de la pareja como de poco
significado para el futuro. Las mujeres habitualmente llegaban a! matrimonio
con su "virtud" intacta, mientras que los flirteos masculinos estaban
incluidos en Ia categoría de una sexualidad episódica aceptada. Hoy, una
relación, sin embargo, debe prescindir de lo sucedido antes y también de las
implicaciones sexuales o similares, que los individuos pudieron tener. Una
persona, con la que un miembro de la pareja mantuviera una relación, puede seguir
viviendo en Ia mente de uno o de los dos; incluso aun cuando los lazos
emocionales se hubieran roto absolutamente, una relación actual puede quedar
permeada por sus residuos. Si se reconoce que todos los afectos adultos
recuerdan aspectos de la experiencia infantil, hay que concluir que as! sucede
con las experiencias de perdida; y en el terreno de las puras relaciones, los
individuos deben frecuentemente luchar con múltiples sucesos de este tipo. La
ruptura es un destino fatal para las mujeres gays a causa del status negociado
de sus relaciones y del carácter particularmente abierto de la identidad
homosexual. "Cuando rompimos, estaba confundida. Me maraville de que fuera
una lesbiana realmente o de que ella fuese la única mujer a la que yo podía
amar." Así describía una mujer la disolución de su
primera relación con otra mujer. Aiiadia: "lo mismo pasaba a
muchas de mis amigas lesbianas. La primera ruptura fue devastadora porque
hacía que todo fuese puesto en cuestión".
LESBIANISMO
Y SEXUALIDAD MASCULINA
Cada sexo es un oscuro continente para
el otro. La discusión ofrecida en el capítulo anterior indica bastante
claramente por que tiende a ser así. Un sentido clara de alivio, al escapar y
evadirse de las atenciones sexuales de los hombres invade las actitudes de
muchas de las encuestadas por Hite, incluso de quienes continúan teniendo
relaciones heterosexuales. Los descubrimientos de Hite hacen eco a los de
Charlotte Wolff y otros, que dicen que las mujeres bisexuales habitualmente
tienen ataduras más fuertes con las mujeres que con los hombres, incluso cuando
han contraído matrimonios heterosexuales.
La sexualidad plástica, si se
desarrolla plenamente, implica una actitud neutral hacia el pene. Pocas mujeres
del estudio de Hite, o del de Wolff, son capaces de o proclives a moverse
libremente entre mujeres y hombres, sin embargo muchas mezclan sus experiencias
sexuales. Aunque las mujeres lesbianas rompen el estereotipo de que las mujeres
son por naturaleza monógamas. La mayor parte de las encuestadas de Hite
consideran la monogamia como un ideal deseable, siempre dentro del marco de una
relación razonablemente duradera.
Pero esto tiene
más relación con el reconocimiento del papel central de Ia confianza
que con una aversión a la experimentación sexual en cuanto tal.
Muchas mujeres hablan de las dificultades que ellas o sus compañeros de pareja
tienen con monógamos pertinaces, al menos después de que se ha marchitado un
periodo inicial de atracción física intensa del compañero.
HOMBRES Y MUJERES: ¿JUNTOS 0 SEPARADOS?
las relaciones heterosexuales parecen frecuentemente un campo de batalla, donde Ia agresión y Ia lucha abierta se entreveran con un profundo desafecto entre los sexos.
La igualación es un elemento intrínseco tanto en Ia transformación de la intimidad, como en el facilitar Ia comunicación. El resentimiento de los hombres contra las mujeres, en una parte sustancial, es una reacción contra la autoafirmación de las mujeres, en la casa, el puesto de trabajo, y en otros lugares.
LA SEPARACIÓN DE LOS SEXOS
Las recomendaciones de Goldberg conciernen casi todas a la identidad del yo. Los hombres deben redefinir la masculinidad para superar las influencias que les han separado de su "experiencia interior". Deben evitar las etiquetas que han servido para apoyar su adhesión de esclavos a! principia del éxito -con la preocupación de ser tachado de cobarde, dèbil, fracasado, inmaduro, impotente o misógino.
CAPITULO IX
Sexualidad, represión,
civilización
La civilización moderna es represiva,
sí, pero Ia liberación de la represión sexual respecto de sus ataduras puede
producir una emancipación de largo alcance. El sexo, como dice Edward
Carpenter, "va delante y le siguen las manos, los ojos y la boca. Desde el
medio del vientre y de los muslos irradia el saber de uno mismo, la religión y la inmortalidad.
SEXO Y
REPRESIÓN: REICH
Reich, el primero y más famoso de los
radicales seguidores del psicoanálisis sexual, vería como todos estos grupos, y
otros más, asumían sus ideas. Reich fue el azote del matrimonio burgués Reich
fue el azote del matrimonio burgués y vio en la sexualidad genital en su
cultivo o rechazo la clave de los males de la modernidad. El
"hombrecillo" a! que Reich se dirigía es un miembro del sexo
masculino, aunque no sea el hombre de la calle. Incluía en esta categoría a
todas las personas que tenían posiciones de poder, que eran esclavos de la
convenci6n, neuróticos que creían ser sanos. Reich oponía la sexualidad al
poder y vio en el reino del "hombrecillo" los orígenes del
autoritarismo al que se resistía con tanta vehemencia. La sexualidad,
correctamente expresada, es nuestra fuente principal de felicidad y todo aquel
que es feliz está libre de la sed de poder. Quien tiene sentido para vivir la
vida tiene una autonomía que procede de fomentar las posibilidades de uno
mismo. La sexualidad orientada al "abrazo amoroso" proporciona
una vía más allá del dominio, un camino como dijo Reich la libertad, desde las
ataduras del deseo sexual mal dominado. ¿Cómo puede producirse esta situación?
No ciertamente de una reforma política, dice Reich, sino por medio de Ia
reforma del carácter de las masas. Según Reich, el carácter es una formación
defensiva, una "armadura protectora" elaborada para resistir
contralas vicisitudes de Ia vida.
LA MODERNIDAD COMO OBSESIÓN
La sexualidad produce placer y el placer, o a! menos Ia promesa del mismo, proporciona una ventaja para los bienes del mercado, en una sociedad capitalista. La imagineria sexual aparece, casi por doquier, en el mercado como una especie de artimana gigantesca para Ia venta El papel central de Ia sexualidad en las sociedades modernas queda significado por las cualidades compulsivas de Ia conducta sexual actual. Esta compulsividad es evidente, a Ia vista de Ia adicción a Ia pornografía, las revistas salaces, filmes y otros medios de comunicación y en Ia afanosa persecución de experiencias sexuaIes a las que algunos se dedican. La descripción es adecuada, pero debemos preguntamos cuales son los origenes de esta situación, y considerar como se puede Ilegar a este estado de cosas en una sociedad presuntamente basada en Ia represión sexual.
Las mujeres se han visto lastradas, de facto, con Ia tarea de administrar el proceso de transformación de Ia intimidad que ha desencadenado Ia modernidad. El sistema de represión institucional estuvo sujeto desde el principia a tensiones a causa de Ia exclusión de las mujeres de Ia esfera publica.
EMANCIPACIÓN SEXUAL
La "justificación biológica" de Ia heterosexualidad como "normal" ha estallado en pedazos. Lo que habitualmente se llamaban perversiones son meramente formas en las que se puede expresar legítimamente Ia sexualidad y definir Ia identidad del ego. El reconocimiento de diversas proclividades sexuales corresponde a Ia aceptación de una pluralidad de diferentes estilos de vida.
El enfoque del "pluralismo radical" es un esfuerzo emancipatorio que trata de desarrollar lineas directrices para Ia opción sexual de cada uno, pero no reclama que estas representen principios morales coherentes. El pluralismo sexual, argumentan sus defensores, no es sucumbir a Ia sexualidad, sino ofrecer exactamente lo que Foucault parece proponer como una posibilidad, superar el dominio que Ia sexualidad ejerce sobre nuestras vidas.
Si se adopta el pluralismo sexual, este debe ofrecer exactamente alga mas que una especie de cosmopolitismo casual, particularmente si otros asuntos intrínsecos a la sexualidad, que incluyen la diferencia de los sexos y la ética de la pura relación, no son consignados.
CAPITULO X
La intimidad como democracia
La democratización de la esfera privada
es hoy algo que no solo está en proyecto, sino que constituye una cualidad
implícita de toda la vida personal que viene introducida por la
pura relación. El fomento de la democracia en el dominio público fue
inicialmente un proyecto masculino en el que las mujeres participaban de forma
casual, por mor de su propia lucha. La democratización de la vida personal es
un proceso menos visible, en parte porque no sucede en la esfera pública, pero
sus implicaciones son igualmente profundas. Se trata de un proceso en el que
las mujeres han ejercido un papel de primera fila, aunque el resultado final de
los beneficios logrados, incluso en Ia esfera pública, estén abiertos a todos.
EL SIGNIFICADO DE LA DEMOCRACIA
La idea de autonomÍa une estas aspiraciones diversas. La autonomÍa es Ia capacidad de los individuos de reflexionar por si mismos y de autodeterminarse: "deliberar, juzgar, elegir y actuar en diversos modos posibles de acción"
LA DEMOCRATIZACIÓN DE LA VIDA PERSONAL
El origen estructural de esta promesa es Ia emergencia de Ia pura relación, no sólo en el área de Ia sexualidad sino también en las relaciones entre padres e hijos y otras formas de parentesco y amistad.
El principia de autonomía ofrece el hilo conductor y el componente sustantivo mas importante de estos procesos. En el escenario de Ia vida personal, Ia autonomía es Ia realización feliz del proyecto reflexivo del yo personal, Ia condición para relacionarse con los de mas de forma igualitaria.
Las segundas y terceras condiciones de
Ia democracia en Ia esfera pública arriba observada fomentan Ia democratización
de Ia vida personal. Las relaciones violentas y abusivas son comunes en el
terreno sexual y entre adultos y niño. La mayor parte de esta violencia deriva
de los hombres y se dirige hacia seres más débiles que ellos.
La prohibición de la violencia es
mantener el ideal emancipatorio de Ia democracia yo se pueda desarrollar
plenamente.
Señala Guiddens que la democracia
en su sentido liberal, más clásico juega un papel fundamental ya que
ofrece las condiciones políticas generales para que el proyecto del
yo se pueda desarrollar plenamente.
MECANISMOS
La democracia política implica que los
individuos tienen recursos suficientes para participar autónomamente en el
proceso democrático.
Lo mismo rige en el dominio de Ia pura
relación personal. Como sucede en el orden político, es importante evitar el
reduccionismo económico.
Las aspiraciones democráticas no
significan necesariamente igualdad de recursos, aunque tienden claramente en
esta dirección. Ellas implican Ia inclusión de los recursos dentro de Ia
carta de derechos negociados reflexivamente, como una parte de Ia relación
La democracia es aburrida, el sexo
excitante aunque quizás algunos podrían decir lo contrario como se aplican las
normas democráticas a la experiencia sexual misma? Esta es la esencia de la
cuestión de la emancipación sexual.
SEXUALIDAD,
EMANCIPACIÓN, POLÍTICA DE VIDA
La política de emancipación es una
política de sistemas internamente referenciales de Ia modernidad. Está
orientada a! control del poder distributivo y no puede enfrentarse con el poder
en su aspecto generativo La sexualidad tiene Ia enorme importancia que muestra
en Ia civilización moderna, porque es un punto de contacto con todo aquello a
lo que se ha renunciado por Ia seguridad técnica que Ia vida cotidiana
La sexualidad se ha visto aprisionada
dentro de una búsqueda de Ia identidad que Ia actividad sexual misma puede
proporcionar solo momentáneamente Apoya tu cabeza durmiente, mi amor sobre mi
brazo sin fe." Gran parte de Ia sexualidad es amor frustrado, predestinado
infinitamente a buscar diferencias en Ia mismidad de Ia anatomía y de Ia
respuesta física.
Particularmente, en lo que concierne a
los papeles sociales de los sexos, Ia sexualidad ha suscitado determinadas
políticas del ámbito personal, una frase malentendida siempre, si se la
relaciona solo con Ia emancipación.
El campo de Ia política de Ia vida
contiene un número de asuntos parcialmente diversos. Uno es el de Ia identidad
en cuanto tal. En Ia medida en que se focaliza sobre un periodo de Ia vida,
considerado como un sistema internamente referencial, el proyecto reflexivo del
ego se orienta solo al control. No hay moralidad que sea distinta de Ia
autenticidad. Una versión moderna de Ia vieja máxima podría ser: "se
sinceró contigo mismo".
Cuanto mayor es el nivel de igualdad
logrado entre los sexos, se puede pensar que la mayoría de formas preexistentes
de masculinidad y femineidad son susceptibles de converger en un modelo
andrógino.
El asunto de Ia identidad sexual es una
cuesti6n que exige un debate prolongado. Parece muy probable, sin embargo, el
que un elemento pueda ser lo que John Stoltenberg, ha llamado "el rechazo
de ser un hombre". El rechazo de Ia masculinidad no equivale a abrazar Ia
femineidad.
GLOSARIO
- Codependencia:
La codependencia se define como el ciclo de patrones de conducta, y
pensamientos disfuncionales, que producen dolor, y que se repiten de manera
compulsiva, como respuesta a una relación enferma y alienante, con un adicto
activo o en una situación de toxicidad relacional.
- Flirteo:
La Real Academia Española da como definición “coquetear: dar señales sin
comprometerse”. Entendiendo por coquetear: “tratar de agradar por mera vanidad
con medios estudiados”; “procurar agradar a muchos a un tiempo”; “dicho de una
persona: tener una relación o implicación pasajera en un asunto en el que no se
compromete del todo o finge no hacerlo”.
- Homologable: Se dice que algo se encuentra homologado cuando ha sido oficialmente aprobado por una autoridad u organismo competente en su contexto o ámbito tras constatar éste el cumplimiento de determinadas especificaciones o características, hecho que le permite gozar de una garantía que resultará vital a la hora de la decisión del consumo de ese bien o servicio en cuestión. Aquello homologado ha sido por tanto objeto de homologación.
- Panoplia:
Según la Real Academia Española, es Armadura completa con todas las piezas. Colección
de armas ordenadamente colocadas. Parte de la arqueología que estudia las armas
de mano y las armaduras antiguas. Tabla, generalmente en forma de escudo, donde
se colocan floretes, sables y otras armas de esgrima.
- Probidad:
Probidad es la cualidad que define a una persona íntegra y recta; a alguien que
cumple sus deberes sin fraudes, engaños ni trampas. Ser probo es ser transparente,
auténtico y actuar de buena fe. En este sentido, la probidad expresa respeto por
uno mismo y por los demás, y guarda estrecha relación con la honestidad, la
veracidad y la franqueza.
COMENTARIO
En esta obra La
transformación de la intimidad, Sexualidad, amor y erotismo en las sociedades
modernas, por Anthony Giddens se analiza la evolución en los últimos tiempos en
los ámbitos de la sexualidad, el amor y la intimidad, incluyendo así temas
nuevos como, sexualidad plástica, amor confluente, relación pura, reflexividad
institucional, proceso reflexivo del ego.
Anthony Giddens, es un sociólogo y economista inglés, se dedicó a estudiar
los cambios que la globalización ha ido generando en la
vida privada de los individuos, incluye el concepto de
"sexualidad plástica" refiriéndose a la sexualidad liberada de su
relación intrínseca con la reproducción, lo cual genera cambios
significativos en la sexualidad, el amor y el erotismo en la sociedad moderna.
Por lo general se sabe que al hombre se le asigna la experiencia sexual,
mientras que a la mujer se le asigna la virtud, siendo esto una posición que el
hombre puede sentir placer pero más no la mujer, la mujer se le niega este derecho. Esto se ha
ido debilitando con la modernidad, incluso se ha empezado a reconocer a la
mujer dentro del reconocimiento de su sexualidad. Se habla de la virginidad que
para el hombre es considerado como un talismán, mientras que para la mujer es
visto como la entrega al hombre ideal, siendo conscientes de esto sabemos que
en un hombre es bien visto que tenga muchas mujeres pero en caso de ser lo
contrario y fueran las mujeres que tuvieran muchos hombres la etiquetarían de
diversas maneras que la minimizarían como mujer; motivo por el cual se ve que
la mujer aún sigue siendo vista por debajo del hombre quién se cree superior.
Por su parte si hablamos del amor romántico se hace una semejanza en donde
se puede ver que la mujer sigue creyendo en el amor eterno, en ese amor que
dura para toda la vida y por lo cual siempre debe estar sometida bajo las
ordenes del hombre. Muchas mujeres son conscientes que necesitan ser
independientes del hombre, saben que deben vivir plenamente su sexualidad pero
por temor al qué dirán se privan de ese placer de experimentar cosas nuevas.