lunes, 28 de abril de 2014

El Pensamiento Heterosexual

Introducción

El primer enfoque político y filosófico que ha adoptado lo ha denominado “lesbianismo materialista”, describiendo así la heterosexualidad no como una institución sino como un régimen político que está basado en la sumisión y la apropiación de las mujeres. Plantea que se debe tratar de destruir la política, filosófica y simbólicamente las categorías de “hombres” y “mujeres”.
Menciona nombres de personas que influyeron al momento  de escribir su ensayo:
  • - Mathieu fue la primera en concebir a las mujeres en las ciencias sociales como una entidad sociológica y antropológica.
  • - Delphy acuñó la expresión “feminismo materialista” y modifico el concepto marxista de clase.
  • - Guillaumin transformo el punto de vista sobre el materialismo y la materialidad.
  • - Tabet, con su trabajo sobre antropología de los sexos, ha establecido el vínculo que existe entre las mujeres que son objetos de una apropiación colectiva.
  • - Zeig le hizo comprender que los efectos de la opresión sobre el cuerpo tienen su origen en el campo abstracto de los conceptos, por las palabras que los formalizan.


LA CATEGORÍA SEXO

La ideología de la diferencia sexual opera en nuestra cultura como una censura, en la medida que oculta la oposición que existe en el plan social entre los hombres y las mujeres poniendo a la naturaleza como causa. Las categorías que sirven para disimular el hecho de que las diferencias sociales implican siempre un orden económico, político e ideológico, creando así divisiones en el plano material y económico.
Tratar de comprender la realidad social consiste en captar las oposiciones entre clases término a término y reunirlas en un mismo vínculo que es también una resolución de las contradicciones aparentes.
La lucha de clases entre hombres y mujeres es lo que resuelve las contradicciones entre los sexos, los disminuye cuando los hace comprensibles. Lo que interesa señalar es que no existen categorías de oposición sino solamente categorías de diferencia.
La categoría de sexo es una categoría política que funda la sociedad en cuanto heterosexual, la que establece como natural la relación que está en la base de la sociedad y a través de ella la mitad de la población es “heterosexualizada”.  Siendo esto producto de la sociedad heterosexual que impone a las mujeres la obligación absoluta de reproducir la especie (reproducir la sociedad heterosexual). Para probar su existencia tiene sus inquisidores, su justicia, sus tribunales, su conjunto de leyes, sus terrores, sus torturas, sus mutilaciones, sus ejecuciones, su policía; determinando así la esclavitud de las mujeres.

NO SE NACE MUJER

Simone de Beauvoir afirmó: “no se nace mujer, se llega a serlo. No hay ningún destino biológico, psicológico o económico que determine el papel que las mujeres representan en la sociedad: es la civilización como un todo la que produce esa criatura intermedia entre macho y eunuco, que se califica como femenina”
La mayoría de las feministas y de las lesbianas/feministas consideran que la base de la opresión de las mujeres es biológica e histórica, lo que presupone que la base o el origen de la sociedad humana está fundamentado en la heterosexualidad, lo cual sigue manteniendo la idea de que la capacidad de dar a luz es lo único que define a la mujer.
Se habla de que el feminismo del siglo pasado no fue capaz de solucionar sus contradicciones en asuntos como naturaleza, cultura, mujer y sociedad, llegando al punto de adoptar la teoría darwinista de la evolución.
Se debe llegar a la destrucción de la heterosexualidad como un sistema social basado en la opresión de las mujeres por los hombres, un sistema que produce el cuerpo de doctrinas de la diferencia entre los sexos para justificar su opresión.

EL PENSAMIENTO HETEROSEXUAL

Los discursos que oprime muy en particular a las lesbianas, mujeres y a los homosexuales dan por sentado que lo que funda la sociedad es la heterosexualidad.
La sociedad heterosexual está fundada sobre la necesidad del otro diferente en todos los niveles.
Las lesbianas no son consideradas mujer debido a que sería impropio decir que las lesbianas viven se asocian, hacen el amor con mujeres porque no tiene sentido más que en los sistemas heterosexuales de pensamiento y en los sistemas económicos heterosexuales.

A PROPÓSITO DEL CONTRATO SOCIAL

El término contrato social implica una idea de elección individual y de asociación voluntaria. El principal enfoque de la noción de contrato social debe ser filosófico, en el sentido que este permite la posibilidad de síntesis, a diferencia del punto de vista dividido que tienen las ciencias sociales.
El contrato sexual del que habla la autora es la heterosexualidad, de esa heterosexualidad cuyas características aparecen y desaparecen cuando el pensamiento de aprehenderlas, es visible y obvia en las categorías del contrato heterosexual.
Como conclusión, refiere que las mujeres solo pueden entrar en el contrato social escapando de su clase, incluso se tienen que hacerlo como esclavas fugitivas una por una. Romper con el contrato social heterosexual es una necesidad para las que lo asumen.


GLOSARIO
  • COERCITIVA: Es la coacción mediante imposición de un castigo o pena (legal o ilegal) con el objetivo de condicionar el comportamiento de los individuos.
  • EUNUCOS: Es un varón humano castrado. La privación de los genitales externos masculinos  puede efectuarse de manera parcial o total. 
  • CATEGORIA: Grado de jerarquía dentro de un orden.
  • ALIENADA: Se aplica a la persona que padece una pérdida de la personalidad, la identidad o las ideas propias debido a la influencia o dominación de otra u otras.
  • EPIGONOS: Suele referirse a la persona que sigue el estilo de una generación anterior.


COMENTARIO

Esta lectura nos habla sobre un contrato social heterosexual en donde enmarca y se trata de enfocar más en la categoría "hombre" y "mujer" dejando de lado el "lesbianismo" y la "homosexualidad". Según se explica una lesbiana no es considerada mujer por el simple hecho que es algo impropio y que no es considerado dentro del sistema heterosexual. Lo que bien se plantea en la lectura es eliminar las categorías de “hombres” y “mujeres”. Rescatando como punto más importantes es lo que Simone de Beauvoir afirma: “no se nace mujer, se llega a serlo. No hay ningún destino biológico, psicológico o económico que determine el papel que las mujeres representan en la sociedad".

domingo, 27 de abril de 2014

Hacerse hombre: algunas reflexiones desde las masculinidades

(RESUMEN)

INTRODUCCIÓN

La categoría género es una construcción y sistema social de relaciones que se constituye a partir de la simbolización cultural de las diferencias anatómicas entre varones y mujeres, y las relaciones entre ambos.

El género se constituye en una realidad objetiva y subjetiva en la vida de los sujetos, lo que requiere justificación para tener existencia en la vida social pues se mantiene por estructuras sociales y culturales así como por ideologías inscritas en los cuerpos y en las mentes de las personas; lo cual es elaborada y reelaborada continuamente en base a experiencias y significados que provienen del lenguaje, la cultura, y las relaciones sociales de las que forman parte.

Según Rubin, 2003, el hecho que a partir de diferencias biológicas de los sexos se hayan construido diferencias culturales para cada uno, nos relaciona con este sistema sexo género.
La estructura de poder de nuestras sociedades, en la que la supremacía del varón se logra a través de la internalización de ciertos roles y significados, y de la negación y represión de otros: mujeres, hombres gay, minorías raciales. (Kaufman, 1999; Kimmel, 2005).

La masculinidad es una colección de normas y significados que cambian constantemente en el contexto de relaciones intergénero (hombres y mujeres) e intragénero (entre hombres).

Existen dos elementos fundamentales en el estudio de las masculinidades: la pluralidad y las jerarquías entre versiones de ser hombre. La pluralidad nos muestra que hay muchas formas de ser hombres, lo cual varía entre culturas y sociedades, pero también dentro de un mismo grupo humano que se dan en función de variables como la raza/etnicidad, clase social, orientación sexual, estatus migratorio, edad, entre otras. Hay versiones de masculinidad más valoradas que otras, las que están jerarquizadas en torno a expectativas sociales que configuran versiones “exitosas” y “fallidas” de masculinidad.

1. El camino a hacerse hombre

Estudios etnográficos muestran una serie de rituales que adolescentes y jóvenes varones tienen que atravesar para convertirse en adultos, donde la tolerancia al dolor está presente, ceremonias colectivas de circuncisión hasta la llamada pedagogía homosexual, en la que pasan de la niñez a la adultez a través de prácticas sexuales con otros varones adultos que actúan como “pedagogos” de estos jóvenes en su camino a hacerse hombres.

La constitución de la identidad de género adquiere estabilidad a través de la actuación y el repudio (Butler, 1990).

Otro aspecto importante es la socialización en patrones de intimidad.

La masculinidad hegemónica es una representación ideal de ser hombre, en torno a la cual los varones construyen su identidad de género, la cual actúa como una aspiración en lugar de ser una realidad en la vida de los hombres y crea la imagen de un “hombre de verdad”, alguien que está por encima no sólo de mujeres sino también de otros hombres, un ideal de identidad que funciona como identidad de fachada más que como algo real. Este modelo de masculinidad es un proceso que implica cuatro dimensiones: hegemonía, subordinación, complicidad, y, marginación.

Los mandatos sociales sobre las formas de ser varón y su versión hegemónica de masculinidad están en constante afirmación y tensión pues la masculinidad debe ser probada a los demás y al propio sujeto. Los varones aprenden que ser hombre consiste en demostrar su masculinidad a través de la negación de dos identidades repudiadas: no ser mujer ni ser homosexual.

En cuanto a la sexualidad masculina, se constituye en permanentes tensiones y negociaciones entre deseos sexuales, búsquedas de placer y los dispositivos sociales de masculinidad y sexualidad hegemónicas, en las que se configuran fronteras de sexualidad masculina, donde la “pasividad” y el homoerotismo pertenecen al dominio de lo abyecto y se delinean pautas sociales para un desempeño sexual masculino.



2. La casa y la calle en los procesos de hacerse hombre

El espacio doméstico provee los primeros mensajes de masculinidad y sexualidad y es ahí donde se sientan las bases para la constitución de las identidades de los sujetos, el cual nos remite a un mundo de jerarquías naturalmente instauradas en base a reglas de parentesco, sexo y edad.


En este espacio de socialización familiar el niño empieza su proceso de “hacerse hombre”. Desde el hogar hasta la vida pública, desde su infancia hasta su adultez, los hombres aprenden que hay imperativos a lograr: la protección, la provisión, la responsabilidad, la honestidad, la disciplina, el trabajo, los cuales, al ingresar a otros espacios de socialización, se refuerzan o entran en conflicto, ocasionando tensiones que los varones tendrán que resolver para la constitución de sus identidades.

La transición del mundo de la casa al mundo público o de la calle, implica adaptarse a un mundo imprevisto y accidentado, donde los niños tienen que descubrir y aprender a convivir con reglas y jerarquías diferentes a las de la casa, lo que nos remiten a guiones sociales, ideologías y valores que en algunos casos son sólo válidos para estos espacios, que pueden funcionar como subculturas, y en otros funcionan como prolongación de una de ellas. 

A diferencia de la socialización impartida en la familia, en espacios como el colegio y el grupo de pares, los sujetos ya tienen los cimientos de su identidad constituidas y los nuevos contenidos no son la realidad en sí misma, pues el sujeto es más consciente de estos procesos y puede contrastar los valores y la moral de otros agentes socializadores. Para lo cual el sujeto debe aprender nuevos guiones de actuación, iniciar nuevas relaciones significativas y solucionar las tensiones o conflictos en su sistema de representaciones. La calle tiene sus propios guiones de lo que significa ser hombre y los varones tienen que aprenderlos y actuarlos.


3. El grupo de pares y los rituales de la masculinidad 

Por lo general el grupo de pares está conformado por un grupo de amigos del mismo rango, estas relaciones están basadas en amistad y empatía más igualitarias, con interacciones entre los sujetos en los que se pueden sopesar y cuestionar las reglas de conducta “naturalizadas” en el espacio familiar. La importancia del grupo de pares es en introducirlos de lleno en los ámbitos masculinos por excelencia: la calle y el espacio público. En el grupo de pares es donde se consolidan los límites y fronteras de la identidad masculina, a través de gestos rituales de masculinidad y sexualidad, que funcionan como modelos ritualizados que buscan configurar este orden social a través del pasaje obligatorio de adolescentes y jóvenes por ciertas pruebas que aseguren su pertenencia al grupo. 

Por ejemplo, el consumo de alcohol y la primera experiencia de “borrachera” es un ritual muy común para adolescentes en su viaje a convertirse en varones, que premia a los que saben tomar “como hombres” y censura a los que fallan, en cuanto a la fortaleza física, lo más importante es sobresalir en deportes considerados masculinos como el fútbol, donde la expectativa es participar activamente en ellos sin dar muestras de temor por la rudeza del juego. 

Estos gestos rituales buscan y sirven para separar a los “normales” de los “fronterizos”, en base a una pedagogía de modelos de masculinidad y sexualidad, construida sobre lo que el “verdadero hombre” debe ser capaz de soportar ante la amenaza y el riesgo constante de asemejarse o “convertirse” en “aniñado”, mujer o “maricón”, los cuales sirven para reforzar la identidad sexual de los participantes. 

De esta forma, el grupo de pares es uno de los espacios más importantes en la producción de masculinidad, tanto en la época de niñez como adultez. El alardeo de grupo tiene otra función muy importante en esta producción de masculinidad: la cohesión y la constitución de identidad masculinas. 

La heterosexualidad es central en la producción de masculinidad pues a través de las relaciones heterosexuales los hombres ganan respeto y status en sus grupos sociales. De esta forma, adolescentes y jóvenes aprenden a pensar y a actuar como heterosexuales especialmente en ámbitos homosociales al interior de estos grupos de pares. 

Los modelos de masculinidad socialmente valorada o hegemónica se inscriben en imperativos de sexualidad activa, lo cual implica un aprendizaje de los libretos y códigos de la sexualidad para que el varón sea valorado en el grupo de pares. El alardeo sexual es central en la constitución de la identidad de género de varones latinoamericanos, para muchos varones la novia formal se considera objeto de respeto y lo que se hace con ella no se habla, con lo que, el sexo del cual se alardea con los amigos es el desarrollado con parejas ocasionales. 

El imperativo de demostrar una sexualidad heterosexual presupone la actuación de dos mecanismos básicos: confirmación de la heterosexualidad y el debut sexual, en los que se representan ciertos gestos rituales de sexualidad y masculinidad hegemónicas.  Una forma de demostrar la heterosexualidad es a través del domino de todo lo relacionado a la sexualidad, tanto la propia como la sexualidad de las mujeres: conocer a las mujeres y su sexualidad es un imperativo y el varón debe dar muestra de interés constante por ellas. 

Esta confirmación de la heterosexualidad descansa en un rito de iniciación que todos los varones deben pasar: el “debut” sexual, lo cual es un hito en la identidad de género y en la identidad sexual de los varones pues es el certificado que asegura la heterosexualidad del varón en el grupo, que refuerza su masculinidad.



4. Discursos emergentes sobre masculinidad 

Los medios de comunicación producen y reproducen modelos de masculinidad que, en algunos casos, puede reforzar los discursos hegemónicos y en otros, cuestionar estos ideales de actuación ofreciendo modelos y mensajes alternativos de masculinidad. La autoimagen masculina para el cortejo y la conquista de parejas sexuales sufre un desplazamiento de imágenes de varones exentos de exigencias de cuidado estético, hacia varones preocupados por una imagen más cercana a la “metrosexualidad”. 

Según Allen (2003) y Redman (2001), las adolescentes y jóvenes de sociedades urbanas occidentales presentan discursos emergentes de sexualidad y masculinidad que cuestiona los límites de la masculinidad hegemónica. Evidencia empírica en diversos contextos sociales urbanos muestran como los varones jóvenes se sienten crecientemente más cómodos de expresar sus emociones, desarrollar relaciones amicales con mujeres y otros varones. Estos discursos y prácticas nos alertan a prestar atención a las tensiones entre versiones emergentes y hegemónicas de las mismas.


5. A modo de conclusiones 
  • Los adolescentes y varones aprenden desde muy temprana edad que un varón, para ser valorado como tal, no debe cruzar jamás: la feminidad y la homosexualidad pasiva. 
  • Tanto el espacio doméstico representado por la casa como el espacio público re- presentado por la calle no son universos excluyentes sino que funcionan como escenarios interconectados en un continuum de relaciones, siendo los límites e influencia de los discursos y prácticas aprendidos en la familia y en el grupo de pares difíciles de determinar. 
  • La masculinidad hegemónica tiene el poder simbólico de ser el modelo socialmente valorado, pues actúa como el referente frente al cual los jóvenes y adultos miden su masculinidad. 
  • Las masculinidades son creadas y recreadas a través de discursos y rituales que actúan como performances en la vida cotidiana de los sujetos, lo cual es algo que los niños y adolescentes tienen que ganar a través de pruebas y ritos de pasaje al “mundo de hombres” a través de la demostración de ciertos logros que demuestra la adquisición de una masculinidad valorada por su grupo social. 
  • La heterosexualidad normativa es central en la constitución de la masculinidad, pues independientemente de su orientación sexual, niños y adolescentes aprenden que ser hombre es demostrar gestos rituales que la confirmen. El alardeo sexual, gestos de violencia y la homofobia son centrales en este largo proceso de hacerse hombres. La homofobia funciona como un fantasma disciplinario de los libretos de género y sexualidad, y de hecho, a día de hoy, no ser mujer ni ser “maricón” siguen siendo los imperativos mas arraigados en la vida de varones latinoamericanos. 
  • Existen cinco mecanismos principales en el proceso de hacerse hombre: 
1) el rechazo del mundo femenino y actitudes consideradas femeninas 

2) el rechazo de la homosexualidad pasiva y un manejo adecuado de la homofobia y el homoerotismo, 

3) el desempeño sexual heterosexual y alardeo sobre estas performances 

4) la toma de riesgos y los gestos de violencia 

5) la incorporación de valores morales, lo que todo hombre tiene que atravesar, reconciliando contradicciones y acumulando en el camino capital masculino.

GLOSARIO
  • Género: atributos socioculturales relacionados con los roles, valores, actitudes, prácticas o características, que una determinada sociedad o cultura humana impone diferencialmente a las personas a partir de su sexo, determinando la “femineidad” y la “masculinidad”. No obedecen a un conjunto fijo de determinantes biológicos, sino que responden a situaciones particulares y se generan dentro de estructuras definidas que determinan “qué es ser mujer” y “qué es ser varón” en cada contexto sociocultural a lo largo de la historia. Por lo tanto estas diferencias, que condicionan una manera particular de ordenamiento social en torno al papel reproductivo, NO SON NATURALES NI PERMANENTES pero legitiman y naturalizan socialmente la dinámica que mantiene las relaciones de poder entre individuos. Por ejemplo: la diferencia de fuerza entre varones y mujeres hace que en muchas sociedades se avale la violencia como una reacción natural asociada a la masculinidad, y la sumisión al hombre como una característica natural de lo femenino; de esta forma acepta el maltrato de las mujeres por sus parejas, y admite un poder del hombre sobre la mujer.
  • Masculinidad: es la construcción cultural de género que designa el rol de los varones en la sociedad.
  • Hegemónica: Se denomina hegemonía al dominio de una entidad sobre otras de igual tipo.
  • Homoerotismo: refiere a la tendencia social caracterizada por la presencia de emociones eróticas o deseos sexuales que se centran en una persona del mismo sexo. Este concepto tiene una estrecha relación con el concepto homosexualidad, aunque puede diferir de éste, ya que homoerotismo hace referencia a una forma del deseo sexual que se enfoca hacia personas del mismo sexo, mientras que el concepto homosexualidad hace referencia a una identidad sexual u orientación sexual cuya naturaleza implica la atracción sexual por personas del mismo sexo, asimilándose como una identidad del homoerotismo.
  • Heterosexualidad: atracción física, emocional y afectiva hacia una persona de diferente sexo o género.
  • Homofobia: intolerancia y desprecio por las personas con deseos o prácticas no heterosexuales, o aquellas que no se identifican con el género asignado socialmente a su sexo. Se basa en la idea de que estos actos, deseos e identidades son inmorales, enfermos o inferiores a los heterosexuales, organizando una “jerarquía de sexualidades” con consecuencias políticas (discriminación, maltrato, ridiculización, ocultamiento).
  • Homosexualidad: atracción física, emocional y afectiva hacia una persona del mismo sexo o género.

COMENTARIO
Siempre se ha tratado de establecer diferencias entre  varones y mujeres. Nuestra sociedad forma de tal punto "parámetros" donde debe resaltar la masculinidad del hombre y la capacidad que deben tener ellos para formarse como tal. Desde muy pequeños esta formación proviene de su propio entorno ya sea familiar o pares, en donde aprenden que para ser hombres deben pasar por diversas pruebas para así demostrar que tan varonil pueden ser. En nuestra realidad todos hemos vivenciado alguna vez diversas situaciones donde un niño rechaza a otro por tener actitudes "femeninas" o por el simple hecho de no llegar a categorizarse como "un verdadero hombre", siendo esto una de las principales causas para que se llegue al rechazo de la homosexualidad. 

lunes, 21 de abril de 2014

CONCEPTOS CLAVE SOBRE HOMOSEXUALIDAD Y LESBIANISMO

LA SEXUALIDAD Y EL VINCULO AMOROSO

Descubrimiento y el desarrollo  en la obra de  Sigmund Freud.
               
 INTRODUCCIÓN:

El objetivo es intentar comprender el significado y los desarrollos de la dinámica sexual en la evolución del sujeto humano, y la participación que tiene en el desarrollo del vínculo amoroso.
La sexualidad es una  manifestación de la pulsionalidad, lo que le ha permitido descubrir la sexualidad infantil y su incidencia en el desarrollo psíquico normal y patológico. Para comprender el proceso instintual se podría recurrir al concepto de pulsión como lo son la fuente, el empuje, el objeto y el fin.
La pulsión indica que la pulsionalidad sexual en el hombre posibilita que no solo el objeto generador de placer puede cambiarse, sino que la direccionalidad sexual puede variar adquiriendo características singulares en cada individuo.
La pulsión sexual se entronca con el deseo, el deseo movilizado por el motor pulsional, es una agitación anhelante que se resuelve en el placer.
Las pulsiones sexuales están instaladas en un psiquismo cuya particularidad es transformar el tiempo, es decir relaciones significativas con el mundo, en realidad subjetiva o en dimensiones psíquicas.
La teleonomía es la capacidad de estar dotado de un proyecto que a la vez representa en sus estructuras y cumplen con sus performances. La libido cuando es rescatada de la dinámica represiva lucha contra los poderes desorganizantes del dolor, la enfermedad y la muerte.

¿POR QUÉ LA SEXUALIDAD ES TABÚ?

Se generan muchas interrogantes frente a la sexualidad debido a que consideramos que la humanidad depende de ella, no solo por su participación en la génesis de la misma sino por su directa implicancia en las manifestaciones sexuales inhibidas en su fin que constituyen la materia prima del desarrollo ético de los hombres.

Los hombres que no han trascendido su propia individualidad por haber quedado adheridos a su narcisismo infantil, lo cual tiene una implicancia en la elaboración del complejo de Edipo.

Las devastaciones éticas y sociales que pergeño la moralidad de cuño judío- cristiano en nuestra civilización, contribuyo a generar una escisión psíquica al fomentar, apoyada en tabúes, una hipocresía generalizada cuyo destino final se observa en la valorización e idealización de la guerra oposición al amor: compleja dinámica interactiva integrada por la inteligencia, los afectos, las sensibilidades, el deseo sexual, la capacidad de reciprocidad, la sublimación, la creatividad inherente a cada individuo y finalmente la voluntad. 


El amor es el fundamento en el psicoanálisis, cuya tendencia es siempre hacia la unión y la construcción. La tarea del psicoanálisis es liberar el amor que se halla reprimido no negamos la ambivalencia constitutiva del hombre, el amor-odio que subyace a toda conducta.    

DISTINTAS CONCEPCIONES DE LA SEXUALIDAD

Los hombres libres del tabú sexofóbico no solo concebían a la sexualidad como algo intrínsecamente divino y milagroso sino también como vehículo de experiencias místicas, como una vía para llegar al éxtasis, una manera de liberarse de la conciencia de sí y confundirse con el universo.

Se ha dicho que la libertad erótica llevo a la civilización helénica a la homosexualidad, pero ello no ocurrió en otras civilizaciones eróticamente más libres aun. Las mujeres griegas no alcanzaron el estado de libertad y dignidad de las matronas romanas en la época imperial, su única tarea era procrear.

Cuando se habla de homosexualidad en la civilización helénica se olvida que frecuentemente las relaciones amorosas entre los hombres no superaban los límites de una amistad sentimental. La civilización helénica consideraba a la sexualidad como un fenómeno milagroso que permitía luchar contra las fuerzas disolutorias del dolor, la enfermedad y la muerte.

Entre los hindúes el védico Himno de la Creación alude al deseo como la primera simiente del espíritu, el deseo como causa primera de todas las cosas.

La leyenda sagrada del Krishna nos contacta con las aventuras amorosas del dios con las hermosas hijas de los pastores entre los cuales transcurre su juventud.

LA ÉTICA SEXOFÓBICA Y SU EVOLUCIÓN

Al lado de la concepción sagrada del sexo encontramos una contraria que considera la unión de los cuerpos como una conducta pecaminosa, asociándola con la vergüenza, la culpa, la repugnancia y el miedo. 

La moral es heredada de la tradición y es el justificativo teórico que utiliza la instancia prohibidora de la personalidad, el superyó, para imponer el sentimiento de culpabilidad y viabilizar la aplicación de una pena. 

La comprensión del proceso amoroso como adquisición cultural esta relacionada con la toma de conciencia de la intima necesidad del otro como móvil para nuestra autorrealización. Ya que, el amor se nutre fundamentalmente de inteligencia que comprende valores y voluntad. La educación puede contribuir a modificar la vida pulsional en función de regímenes de premios y castigos.





GLOSARIO

PANSEXUALISTAS: es una orientación sexual humana caracterizada por la atracción estética, romántica o sexual por una persona, independientemente de su sexo y su género. Por lo tanto, las personas pansexuales tienen la capacidad de sentirse atraídas por las personas dejando de lado la sexualidad de estas, y poniendo su atención, principalmente, en como estas son interiormente; ya sea, en sus sentimientos, en su forma de ser, de comportarse, o de relacionarse con el resto de personas que la rodean.
Los pansexuales afirman que para ellos el sexo y el género son conceptos vacíos de significado o que no tienen importancia.

PSÍQUICO: Relativo o perteneciente al alma o a la actividad mental. Es un concepto procedente de la cosmovisión de la antigua Grecia, que designaba la fuerza vital de un individuo, unida a su cuerpo en vida y desligada de éste tras su muerte.

LA SEXOFOBIA: Es un extraño mal que, por lo que se sabe hasta el momento, sólo afecta al sexo y género femenino. Se define como un persistente, anormal y injustificado miedo al sexo opuesto. También se conoce como heterofobia.

PULSIÓN: En el psicoanálisis, la pulsión es la energía psíquica profunda que dirige la acción hacia un fin, descargándose al conseguirlo. El concepto refiere a algo dinámico que está influido por la experiencia del sujeto. Esto marca una diferencia entre la pulsión y el instinto, que es congénito (se hereda por la genética).

TELEONOMÍA: se refiere a la calidad de aparente propósito y de orientación a objetivos de las estructuras y funciones de los organismos vivos, la cual deriva de su historia y de su adaptación evolutiva para el éxito reproductivo.

NARCISISMO: Si bien se puede aludir a una serie de rasgos propios de la personalidad normal, sin embargo el narcisismo puede también manifestarse como una forma patológica extrema en algunos desórdenes de la personalidad, como el trastorno narcisista de la personalidad, en que el paciente sobreestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación.

CONCUBINATO: Es la relación marital de dos individuos (un hombre y una mujer, dos mujeres o dos hombres) sin estar unidos en vínculo matrimonial. El término concubina generalmente indica relaciones matrimoniales en curso donde la mujer es de menor posición social que el hombre o que la esposa o esposas oficiales. Concubina es la mujer que convive y mantiene relaciones sexuales con un hombre sin haberse casado con él.

SADISMO: Es un comportamiento consistente en sentir placer causando dolor físico o psicológico a otro ser vivo (mujer, varón, niño o animal). Se sabe que los torturadores disfrutan de torturar a sus víctimas.

El sadismo implica impulsos sexuales y comportamientos que implican actos reales, no simulados ni fantaseados como en el sadomasoquismo, sin el consentimiento del partenaire (como en el sadomasoquismo) en los que el sufrimiento psicológico o físico y la humillación de la víctima es lo que genera la excitación sexual.


COMENTARIO


LA SEXUALIDAD Y EL VINCULO AMOROSO  nos introduce a un mundo donde se tiene como objetivo ver la participación del humano en el desarrollo del  vínculo amoroso, así también se dice que desde tiempo atrás han existido muchos tabúes con respecto a la sexualidad, hoy en día siguen existiendo estos problemas lo cual genera que para muchos aún se les dificulte entender el término sexualidad a lo cual lo ven como algo malo y fuera de lo normal, esto es por  la misma sociedad quienes han marcado ciertos parámetros.  Lo relacionado al vínculo amoroso se encuentra relacionado con la toma de conciencia de la intima necesidad del otro como móvil para nuestra autorrealización. 

PREZI



domingo, 20 de abril de 2014

LA VIDA DE JUAN






1. ¿Que observaron en la escena donde juan era un bebe?

Cuando Juan era bebé se le ve a lado de su mamá quien se encontraba cocinando, en una siguiente imagen se ve al niño jugando con el papá quien aburrido de las inquietudes de su hijo y es en ese momento cuando "el lápiz y el borrador" entran a tallar regresando a Juan a los brazos de sus mamá.

2. ¿Qué significa el lápiz y el borrador?

El lápiz y el borrador hace referencia a los parámetros que establece la sociedad donde siempre trata de crear una sociedad machista, el lápiz hace notar que se establece por la sociedad denominándolo lo "correcto", mientras que el borrador viene a formar parte de eliminar o descartar lo que para la sociedad no es correcto.

3. ¿Qué sucede en la fiesta de cumpleaños de Juan?

En la fiesta de cumpleaños de Juan se le ve alegre jugando con sus amigos, pero en un por un momento Juan llega a tropezar con un niño y es en ese preciso momento que el lápiz cumple su "rol" de cambiar al niño por una niña dando entender que esa es la única relación que debe existir de hombre-mujer.

4. ¿Por qué Juan quiere jugar con la muñeca? ¿Cuál es la reacción del borrador?

Por una simple atracción o curiosidad Juan quería jugar con la muñeca, pero la reacción del borrador fue cambiar la muñeca por una pistola demostrando así que el niño solo debe jugar con juguetes para niños y no con muñecas.

5. ¿Por qué es un problema que un niño quiera maquillarse o ponerse zapatos con tacones altos?

Porque para la sociedad el simple hecho que un niño quiera maquillarse o ponerse tacones lo catalogan como homosexual o amanerado, lo cual lo ven como algo "raro"  y no es aceptable dentro de una sociedad  machista.

6. ¿ Qué siente Juan cuando observa una discusión de su padre con su madre?

Juan al observar la discusión de sus padres se siente profundamente triste pues se imagina a su mamá como una bruja y a su papá como un monstruo gigante, al apreciar dicha situación Juan llora.

7. ¿ Piensa usted que los hombres son naturalmente violentos?

No, debido a que ellos desde pequeños observan situaciones lo cual puede generar que se vuelvan violentos más no es algo que lo hereden genéticamente, es la misma sociedad quien se encarga de formar hombres violentos.

8. ¿ Por qué Juan lanzo una piedra al gato?

En un principio Juan no quería lanzar la piedra al gato, pero al ver que sus amigos lo hacían, el trató de imitar el mismo acto de ellos.

9. ¿Por qué regresa a buscarlo y a cuidar de él?

Porque toma conciencia que lo que hizo no estuvo bien, que el tratar de imitar lo que el resto hace no fue lo correcto, regresa por el gato y lo lleva a su casa para que cuide de el.

10. ¿ qué expectativas tiene Juan respecto a su futuro?

Según se muestra al principio Juan siempre imitaba al resto en todo lo que hacía se veía igual que el resto sin tener expectativas para su futuro, pero luego de verse motivado por algo que el quería empieza a buscar trabajo de repartidor.

11. Los jóvenes de hoy ¿qué proyectos tienen para su futuro?

Muchos jóvenes hoy en día se plantean metas que quieren llegar a cumplir quieren ser diferentes y para eso saben que deben estudiar y tener una carrera profesional, para luego poder trabajar y así poder llegar a tener una mejor calidad de vida.

12. ¿Qué siente un muchacho cuando se enamora por primera vez?

Cuando alguien se enamora por primera vez siente una presión en su corazón y sienten que empieza a latir muy rápido, por lo general se siente distriado y en su pensamiento siempre esta la chica que le gusta. 

13. ¿Cómo se comporta?

Generalmente tienden a ser mas detallistas y ven la forma de conquistar a la chica que les gusta, suelen ver la vida de otra manera.

14. ¿Es común hablar sobre esos sentimientos con sus amigos?

Se les dificulta el hablar sobre este tema con sus amigos por el simple hecho del temor a la burla, debido a que los chicos por lo general piensan en otras cosas más que en estar hablando sobre sus sentimientos.

15. ¿Cuáles son las expectativas que tiene un muchacho en su primera relación sexual?

Como todo joven solo piensan en el momento de placer más no toman precauciones ni  miden las consecuencias que puede traer tener relaciones sexuales sin protección.

16. ¿Por qué es importante usar el condón?

Usar condón es importante debido a que te protege de muchas infecciones de transmisión sexual, te permite tener una actividad sexual tranquila y previene embarazos no deseados.

17. Porque Juan, si está enamorado de su novia, tiene relaciones sexuales con otra muchacha?

Porque siente la presión de sus amigos y cansado de las burlas de ellos decide tener relaciones sexuales con otra chica y porque la misma sociedad establece que el "hombre macho" no solo tiene una mujer en su vida si no varias. 

18. ¿Cómo es posible prevenir las ITS(Infecciones de transmisión sexual?

Tomar las precauciones del caso, usar condón u otros métodos de prevención, siempre se debe consultar con un especialista cuando ya empiezas a tener una vida sexual activa.

19. ¿Qué sintió Juan cuando su novia le dijo que estaba embarazada?

Se sintió frustrado, tenía miedo de enfrentar la situación para la cual no estaba preparado.

20. ¿Qué situaciones llevan a los muchachos a beber demasiado?

Por lo general suelen refugiarse en el alcohol cuando sienten que sus problemas no tienen solución, cuando se sienten solos y creen que el beber alcohol les solucionara sus problemas o por lo menos se olvidarán de ellos por un momento.

21. ¿Beber demasiado coloca a los muchachos en mayor riesgo de violencia? ¿ está de acuerdo?

Sí, por que una persona que bebe mucho alcohol puede que en el transcurso del tiempo su comportamiento cambie y se torne un poco agresivo, debido a que en un estado de ebriedad no son conscientes de sí mismos.

22. ¿Qué sucede cuando Juan está jugando y ve a su hijo sentado en la banca?

Al momento de ver a su hijo sentado en la banca demuestra cierta ternura hacía el pequeño.

23. ¿A usted le gustaría otro final de la historia? ¿Cuál? 

No, a mi parecer el final que muestra el cortometraje esta bien, pues Juan termina por recapacitar e ir a buscar a la madre de su hijo y a su pequeño, toma consciencia sobre lo que estuvo haciendo y empieza a tomar responsabilidades como padre que es.

24. ¿El vídeo tiene algún parecido con la realidad?

Sí hoy en día se pueden ver muchos casos como el de Juan, donde por una irresponsabilidad se convierten prontamente en padres y no saben como enfrentar las diversas situaciones por las que les tocaría pasar a ambos, también aun se puede ver una sociedad machista con parámetros establecidos por la sociedad.

domingo, 6 de abril de 2014

DIVERSIDAD SEXUAL Y AMOROSA




Introducción: las palabras y el poder.

El concepto “diversidad sexual” apareció en México en los últimos años entre los grupos y agentes que participan de manera activa, organizada y programática en las disputas del campo sexual.
La discusión sobre los significados y usos de los conceptos es una discusión de fondo, pues lo que se encuentra en entredicho es la manera en que conceptualizamos las distinciones sociales, los poderes que se ejercen y por lo tanto, las resistencias o subversiones que construimos y queremos construir ante esos poderes.
El término “diversidad sexual” define el carácter de nuestra lucha política en el ámbito de la existencia sexual, como los términos “gay”, “lesbiana”, “bisexual”, “heterosexual”, “sexualidad normal”, “perversión”, “transgénero”, “joto”, “marimacha”, “buga” y, al igual que estos, tiene implicaciones en la manera en que se nombran y se construyen, diferencias sociales más o menos significativas, se configuran relaciones de poder y posibilidades de resistencia.
Desde el planteo teórico del sociólogo francés Pierre Bourdieu, podemos decir que el término “diversidad sexual” participa en las luchas al nivel de la representación de la existencia sexual de las personas y por el poder de tener la representación socialmente considerada “legítima”, “única”, “válida” (Bourdieu 1990).

I “Diversidad sexual”: Tres usos comunes.     

Tres son los usos más problemáticos del término “diversidad sexual”:

1) su uso como eufemismo o forma “decente” para referirse públicamente a individuos o grupos estigmatizados con palabras consideradas “vulgares”: el término “diversidad sexual” se está utilizando como una palabra menos “altisonante” para decir “gay”, “lesbiana”, “bisexual”, “transgénero” o de plano “puto”, “joto”, “marimacha”, “bicicleta”, “vestida” o “loca”, estos términos son considerados como “vulgares” y por lo tanto, no son “adecuados” para un discurso público político, entonces se recurre al menos altisonante “diversidad sexual.
Este uso clasista y homofóbico del término “gay” distan mucho de significar un cambio de concepción sobre el homoerotismo o un avance en la legitimación social de las diferentes orientaciones sexo-afectivas como lo pretendía el término en su origen.
La legitimidad deriva de su asociación simbólica con la creciente legitimidad en el lenguaje político mundial del respeto a la “biodiversidad” y a la “sociodiversidad”, impulsado el primero desde el movimiento ambientalista y el último desde los movimientos de las “minorías étnicas” en los llamados países desarrollados.
El uso eufemístico como término “sombrilla” para designar “la otredad” de la norma heterosexual, incrementa la posibilidad de estas apropiaciones conservadoras de un término con un potencial más radical. 

2) su uso como término “sombrilla” para agrupar a esos individuos o grupos estigmatizados por sus prácticas sexuales o su identidad sexo-genérica: se encuentra el uso del término “diversidad sexual” como término “sombrilla” para una diversidad de identidades históricas y políticas, portadoras de sus propias limitaciones y posibilidades liberadoras. El problema con este término es que mete en una misma visión ideológica y política, homogeneizándolos, a personas y grupos con intereses, experiencias de vida, necesidades y posicionamientos sociales, simbólicos y políticos diversos.
Dicho de otra manera, el término “diversidad sexual” así usado puede servir para “travestir” y “adecentar” precisamente a quienes resultan más “inquietantes” para la “moral pública”: los y las llamados transgéneros y transexuales, al punto de no reconocerse a sí mismos.

3) su uso para referirse a la “otredad” de la trilogía de prestigio “macho-masculino-heterosexualidad”:

El término  “diversidad sexual” tal y como está siendo usado, para agrupar a personas y grupos con identidades no heterosexuales, es un absoluto equívoco tanto lingüístico como ideológico.
No existen “grupos de la diversidad”, existen miembros de una totalidad diversa, lo mismo sucede con las personas y la sexualidad: todas son personas y todas tienen una sexualidad diferente.
El uso del término “diversidad sexual” para referirse sólo a ciertos grupos, mantiene incólume un elemento central del sistema de sexo-género, también llamado sexista: el heterosexismo, esto jerarquiza las sexualidades y posiciona a la práctica y a la identidad heterosexual como “superior” a las otras prácticas e identidades sexuales, configurando un sistema de identidad: “el heterosexual” vs. “los otros” que posiciona en el plano simbólico a “la heterosexualidad” como la identidad central, única, normal, natural, completa, absoluta, el “ser”, al grado de que ni siquiera tienen qué decir su nombre. Al usar el término “diversidad sexual” para referirnos sólo a unos grupos particulares, los “no heterosexuales”, estamos actualizando en un lenguaje eufemizado y sanizado la dicotomía “adentro-afuera”,“centro-periferia”, “Uno-otro”, “completo-carente”, del heterosexismo.
Detrás de este uso de las categorías se reproduce de nuevo el viejo correlato heterosexista del “normal” y “los raritos”, los “normales” y los “perversos.
Los “grupos de la diversidad sexual” simplemente no existen, al menos que incluyamos entre esos “grupos de la diversidad sexual” al “grupo heterosexual” y al“grupo” de los que no asumen ninguna identidad.

II Los discursos dominantes del campo sexual: su visión integrista

El concepto de “diversidad sexual” surge en el campo sexual para cuestionar las reglas mismas de organización del campo, a partir de las cuales se derivan poderes y beneficios para quienes cumplen con los criterios pertinentes.
Este sistema involucra tres aspectos principales de la existencia sexual:

1) el binarismo sexual: cuando se define el concepto “género” se le distingue del concepto “sexo”, el cual se refiere a la dimensión biológica y el género a las expectativas de comportamiento socialmente asignadas a los sexos. El género aparece así como una “construcción social”, mientras que el “sexo” aparece como el dato duro, “lo biológico”.
La concepción de los “sexos opuestos” además de semantizar un ideologismo machista de ver al “otro” como opuesto, semantiza una ideología heterosexista que considera a los varones y a las mujeres como “sexos opuestos” que “se complementan”, siendo esta una idea central del sistema sexista. La concepción de la oposición y complementariedad se deriva de un ideologismo sexual patriarcal: 1) “los sexos” se definen por los genitales y “anuncian” que el fin de la práctica sexual es la reproducción y por lo tanto es entre hombre y mujer.
El binarismo sexual es la creencia y práctica de construir “dos sexos” de los cuerpos humanos, esto se encuentra ligada a ideologías centrales del patriarcado: su visión reproductivista de la sexualidad y su heterosexismo. Pero el binarismo sexual tiene qué enfrentarse a una serie de evidencias corporales que nos muestran que el asunto de formar “dos sexos” perfectamente distintos es más un trabajo conceptual y quirúrgico que una constatación de la naturaleza, mostrándonos así una variedad sexual que durante mucho tiempo se llamó “hermafroditismo” y que hoy recibe el nombre de “intersexualidad”: personas que nacen con características sexuales cromosómicas, gonadales, genitales u hormonales que no coinciden con las categorías sexuales binarias de macho y hembra humanos.
2) el binarismo de género: El sexismo hace derivar el dualismo de género: la noción de que de los cuerpos machos y los cuerpos hembras se derivan “naturalmente” disposiciones diferenciadas de sentir, percibir, pensar y actuar. Las distintas trayectorias subjetivas y sociales de varones y mujeres con sus consecuencias de desniveles de poder económico, político, social, son justificadas por las ideologías sexistas al considerarlas “expresiones” de esa supuesta “naturaleza” corporal distinta.
Un uso equivocado en muchos activistas es precisamente la referencia equívoca de los genitales con conceptos de género, esto es, llamar “genitales masculinos” y “femeninos” a los genitales de hombres y mujeres respectivamente, en ese mismo equívoco se encuentran las frases “sexo masculino” y “sexo masculino”, o peor aún, “personal femenino” y “personal masculino”, para decir machos y hembras biológicos, o de plano hombres y mujeres, los cuales reflejan cuestiones ideológicas de fondo que tienen que ver con “la naturalización” de las diferencias de género, pero también con el integrismo de género que se deriva de esta ideología que remite al cuerpo lo que son conductas aprendidas: 1) la noción de que las personas con genitales machos están destinados por la “naturaleza” y al mismo tiempo “deben” volverse “masculinos”, esto es “hacerse hombres”, mientras las personas con genitales hembras están “destinadas” y “deben” volverse “femeninas”, esto es, “mujeres”. Dicho esto el “hombre femenino” o la “mujer masculina” o los “hombres” y “mujeres” que integran comportamientos y cualidades consideradas “masculinas” y “femeninas” en su propia persona y en diferentes grados y circunstancias  no pueden ser aprendidas con esta conceptualización binaria e integrista, al grado de que su categorización como “hombres” y “mujeres” se pone en entredicho.
El binarismo de género involucra además otro elemento: el androcentrismo, la ideología y práctica cotidiana de jerarquizar a las personas, los objetos y los seres del mundo según sus connotaciones de género, y de colocar como superior a “lo masculino” y a los varones. 
3) el binarismo erótico: Los binarismos sexuales y de género adquieren un cierre ideológico en la heterosexualidad  en la medida en que implica la sexualidad de “los diferentes”, esto es, de los que previamente han sido definidos como “opuestos” y “complementarios”, se constituye en el espacio ideológico que provee de sentido a los anteriores binarismos, proyectándolos en una finalidad biológica y social: la reproducción de la especie y la reproducción social de un modelo de pareja y familia donde el machomasculino- heterosexual vuelto “padre-esposo” tiene preeminencia de autoridad y privilegios. La ideología reproductivista de la sexualidad, aquella que considera que el único fin válido y natural de las relaciones sexuales es la reproducción se convierte en el pilar fundamental del heterosexismo y del binarismo sexual y de género.
El entrenamiento de la heterosexualidad como la única identidad sexual válida involucra la jerarquización de las identidades eróticas diferentes: la identidad homosexual, bisexual, lesbiana, y en general, de relaciones entre otras personas que no sean varón masculino y mujer femenina así mismo, involucra la marginación y desprecio de otras experiencias eróticas, incluso entre varón masculino y mujer femenina: sexo anal, fellatio, cunilingus, fetichismo, etc.
Recursos ideológicos que trabajan para apuntalar el heterosexismo: 1) las ideologías del amor y 2) las ideologías sobre las “otras” sexualidades, principalmente la homosexualidad, esto es, las concepciones homofóbicas, también llamada homofobia cognitiva.
En la medida en que según estas ideologías de género dominantes los hombres y mujeres tienen naturalezas corporales y psíquicas diferentes que “se oponen” y “complementan están destinados “naturalmente” a “atraerse” y “unirse”.
La noción del amor como “complementariedad natural de sexos y de géneros”, es una noción fundamental del heterosexismo. 
Las historias de amor tradicional en la medida en que naturalizan el amor como un fenómeno de complementariedad sexual, de género y erótico contribuyen a cimentar el heterosexismo y el androcentrismo y obstaculizan el avance de la legitimación de las relaciones amorosas entre personas del mismo sexo.
Homofobia y heterosexismo: la invisibilización del amor, es parte de una tecnología de poder homofóbica que va de la mano con la construcción misma de la “homosexualidad” como identidad radicada en “el sexo”.
Los discursos homofóbicos y heterosexistas han tenido la desafortunada coincidencia en una visión binaria, dicotómica e integrista del deseo erótico: la polarización de los deseos e identidades “heterosexual” y “homosexual”. Una visión que es cuestionada desde su aparición en el campo de las identidades sexuales en occidente.
La homosexualidad como identidad funge un papel de “otredad”, que en el ámbito simbólico y psíquico ayuda a construir las fronteras simbólicas y psíquicas de la “heterosexualidad” y ciertamente también de la “hombría” o identidad “masculina” (Kimmel y Messner 1995).
La heterosexualidad se define así por lo que no es: la homosexualidad, la cual, por su parte, es definida por los discursos homofóbicos dominantes.
El binarismo “heterosexual-homosexual” es una manera de querer ordenar la compleja realidad del deseo erótico y de ajustarla a particulares ideologías sexuales y de género.

La organización de estos tres aspectos a través de una serie de dispositivos de poder es lo que se ha llamado sistema de organización sexo-genérica, o sistema sexista (Rubin 1975).

III El concepto de diversidad sexual: sus implicaciones transgresivas

El binarismo sexual, el binarismo de género y su concomitante androcentrismo, así como el heterosexismo constituyen una visión integrista de la existencia sexual de las personas, que se convierte en un perdurable dispositivo de poder el cual contiene un número limitado de identidades de prestigio, en las cuales se encuentra la trilogía de prestigio “macho-masculino-heterosexual”.
Estas diversas formas de existencia sexual involucran varios reconocimientos:

1) más allá de la dicotomía macho y hembra, existe una diversidad de sexos, existen los diferentes tipos de intersexualidad, los cuales son expresiones de una naturaleza sexual humana y cualquier intento de jerarquizarlas, privilegiando algunas y deslegitimando otras, es arbitrario; siendo esto un criterio subjetivo.
2) las identidades de género son construcciones sociales que limitan las potencialidades humanas, generando inequidades. La dicotomía “masculino”-“femenino” pretende desconocer y deslegitimar otras formas de simbolizar la acción humana y sus productos, así como la coexistencia de ambos rasgos de identidad en una misma persona, en grados diversos y cambiantes a lo largo de su vida. El integrismo de género y el androcentrismo son formas arbitrarias de limitar la existencia de las personas y de jerarquizarlas.
3) el binarismo erótico heterosexual-homosexual forma parte de un dispositivo heterosexista que jerarquiza los erotismos, colocando en la cúspide a la práctica y a la identidad heterosexual, así mismo pretende negar no sólo la legitimidad de las diferentes orientaciones sexo-afectivas, sino también la diversidad erótica en cada individuo, como una realidad y como un potencial humano.
4) la sexualización de “los otros no-heterosexuales” y la negación del fenómeno amoroso actúan como dispositivos homofóbicos de poder para encumbrar la heterosexualidad y el modelo de familia patriarcal, así como para negar legitimidad a otras variantes amorosas.

Es posible visualizar cómo el concepto de diversidad sexual puede jugar un importante papel desestabilizador del sistema sexista, si se le otorgan cuatro significados básicos:

1) la idea de que las personas tienen existencias sexuales, de género y eróticas diversas, que eso es parte de una realidad humana que es necesario respetar.
2) la idea de que en una sociedad democrática estas realidades sexuales, de género y eróticas diversas no debe ser ocasión de jerarquías y distinciones sociales de poder y privilegio.
3) la idea de que la diversidad no es sólo algo que existe entre las personas, sino que existe dentro de cada persona como realidad o potencialidad humana.
4) la idea de que la diversidad no sólo es “sexual” sino también amorosa. Estaríamos hablando así de un concepto de “diversidad sexual y amorosa” que es utilizado para reconocer, legitimar y promover la coexistencia en condiciones de equidad de las diversas existencias sexuales, de género y eróticas entre las personas y entre las uniones amorosas existentes.

Esta concepción del término “diversidad sexual y amorosa” involucra pues el cuestionamiento tanto del binarismo sexual, como de las ideologías y prácticas androcentristas y heterosexistas. Así mismo nos plantea posibilidades radicales y liberadoras cuando lo utilizamos para referirnos a la riqueza sexual, de género y erótica entre las personas y a las múltiples posibilidades en cada uno de nosotros. En este sentido reivindicamos el derecho de cada sujeto a vivir de manera diversa su existencia sexual, de género y erótica, a reconocer sus múltiples capacidades placenteras y de goce en la sexualidad, el derecho a la experimentación y al cambio, el derecho a cuestionarse la sexualidad socialmente sancionada y esforzada en su persona desde las instituciones sociales. 

IV Ética y diversidad sexual.

El concepto “diversidad sexual” es un concepto que cuestiona al poder patriarcal en su sistema de representaciones e identidades sexuales, en sus criterios de distinción sexual y social, en sus ideologías integristas de origen religioso, pero además coloca en su lugar, valores democráticos como el reconocimiento de la pluralidad, el respeto, la equidad y la justicia social.
El  concepto de “diversidad sexual y amorosa” hunde sus raíces en una tradición democrática de lucha contra un sistema autoritario y excluyente, de tal manera que las prácticas de violencia, abuso y humillación (como el acoso y la violación) no forman parte del campo semántico del concepto, para lo cual se prioriza tres dimensiones de la existencia sexual: el sexo, el género y el erotismo, estos son los elementos centrales del sistema sexista.
El problema ético que representa el sexo entre menores y adultos pasa por dos problemas políticos:
a) el reconocimiento de la sexualidad de los menores, incluyendo aquí a los bebés
b) la definición misma de “menor”, la edad en la cual socialmente se define que las personas adquirimos la capacidad de decidir con relación a nuestro cuerpo, a nuestra sexualidad y a muchos otros aspectos de la vida. 

V La “Diversidad sexual y amorosa” y las otras diversidades sociales.

La perspectiva postestrucutralista que se sostiene en este ensayo nos permite constatar las “diferencias” y entenderlas como construcciones humanas, formas de organización de las distinciones sociales, esto es, productos culturales.
Las distinciones dominantes que organizan el campo sexual con efectos de poder diversos sobre la existencia sexual de las personas, son sólo una dimensión de las distinciones que permean el campo social en general. También existen  aquellas basadas en ese invento perdurable de los racistas llamado “raza”, como otras relativas a las diferencias de clase, étnicas o nacionales, por edad, por capacidades físicas, por origen regional, por giros lingüísticos, por vestimenta, por religión, por preferencia política, por tonalidad de la piel, por nivel educativo, por ocupación, por seropositividad, por condición migratoria, estas diferencias también son construcciones sociales y también involucran efectos de poder diversos que habría que analizar.

En resumen, existe una diversidad sexual como parte de una diversidad social que nos habita, la cual se encuentra integrada en las personas a otras dimensiones de su sociodiversidad y esto tiene implicaciones de poder y resistencias diversas, con efectos diversos sobre las condiciones de vida. Siendo importante llevar a la agenda política el asunto de la justicia y la equidad al nivel de la existencia sexual de las personas, hacer valer su importancia, hacer oír las voces del reclamo, así como articular con claridad reflexiva las razones de la demanda. 






COMENTARIO


El tema de la diversidad sexual y amorosa abarca distintas perspectivas como categorizarnos de cierta manera en donde en nuestro entorno solo existe el término "mujer" y "hombre", para lo cual hoy en día en nuestro ámbito existencial se han ido determinado diferentes términos como “gay”, “lesbiana”, “bisexual”, “heterosexual”, “sexualidad normal” lo cual en la sociedad no es bien visto debido a que estamos inmersos en una sociedad que durante años ha cultivado el rechazo a las personas que no se ajustan a la norma sexual dominante es decir "mujer" y "hombre".
Debemos tratar de construir un mundo mejor para todos donde se deje de ver los prejuicios en contra de la diversidad sexual, donde debemos tratar de que todos nos sintamos identificados dentro de un grupo en la sociedad actual.



GLOSARIO

  • Androcentrismo: interpretación del hombre como la medida de todas las cosas, definiendo al mundo en masculino y atribuyéndole a este la representación de la humanidad entera (“una niña y un niño no son dos niños”).
  • Homosexualidad: atracción física, emocional y afectiva hacia una persona del mismo sexo o género.
  • Derechos humanos: son derechos inherentes a todos los seres humanos, sin distinción alguna de nacionalidad, lugar de residencia, sexo, origen nacional o étnico, color, religión, lengua, o cualquier otra condición.
  • Transgénero: persona con una identidad de género diferente a aquella que se le ha asignado culturalmente según su sexo.
  • Androginia: capítulo de la Sexología que estudia en forma comparativa las cualidades de la mujer y del varón en diferentes sociedades.
  • Bisexualidad: atracción sexual y afectiva hacia personas de ambos sexos y géneros.
  • Heterosexismo: construcción social representada por prácticas y discursos que estructuran la dualidad hombre/mujer, a partir de las diferencias biológicas en relación a las funciones reproductivas. Este dispositivo asigna a los individuos en uno u otro grupo de manera excluyente (hombre o mujer), infiriendo además un conjunto de diferencias arbitrarias y supuestamente complementarias entre ambos. Dichas diferencias determinan el género sociocultural y normatizan la orientación del deseo sexual. De este planteo se derivan las prescripciones “hombre-masculino-atraído por la mujer” y “mujer-femenina-atraída por el hombre”.
  • Heterosexualidad: atracción física, emocional y afectiva hacia una persona de diferente sexo o género.
  • Homofobia: intolerancia y desprecio por las personas con deseos o prácticas no heterosexuales, o aquellas que no se identifican con el género asignado socialmente a su sexo. Se basa en la idea de que estos actos, deseos e identidades son inmorales, enfermos o inferiores a los heterosexuales, organizando una “jerarquía de sexualidades” con consecuencias políticas (discriminación, maltrato, ridiculización, ocultamiento).
  • Intersexual: persona cuyos genitales son ambiguos o discordantes con su sexo cromosómico, ya sea por su tamaño (pene pequeño, clítoris grande) o por su forma, lo cual hace difícil determinar su sexo al momento de nacer. Antiguamente, “hermafrodita”.
  • Lesbianismo: atracción sexual y afectiva entre dos mujeres.
  • Patriarcado: sistema de dominación sexual que es, además, el sistema básico de dominación sobre el que se levantan el resto de las dominaciones, como la de clase y raza. Es una forma de organización política, económica, religiosa y social, basada en la idea de autoridad y liderazgo del varón, en la que se da el predominio de los hombres sobre las mujeres, del marido sobre la esposa, del padre sobre la madre, los hijos y las hijas; de los viejos sobre los jóvenes y de la línea de descendencia paterna sobre la materna. Creando al mismo tiempo un orden simbólico a través de los mitos y la religión, evidentes también en muchas prácticas civiles y penales del Estado y en el conjunto de la moral corriente, que lo perpetúan como única estructura posible.
  • Sexismo: conjunto de métodos empleados por un orden sociocultural machista para mantener la situación de dominación, superioridad y usufructo masculino sobre el sexo femenino. Ideología que defiende la subordinación de las mujeres y todos los métodos que utiliza para que esa desigualdad se perpetúe, evidentes particularmente en el lenguaje y en las políticas (“el machismo se expresa en un piropo; el sexismo, en la división de la educación por sexos”).
  • Transexual: persona con una identidad sexual y de género que no coincide con su sexo de nacimiento, muchas veces asociada a la sensación de “que ha nacido en el cuerpo equivocado”. En general tiende a modificar su anatomía utilizando hormonas, aplicándose prótesis, haciéndose cirugía para cambiarse los genitales, etc.
  • Travesti: persona que adopta una apariencia y una identidad de género distinta a la que se suele atribuir culturalmente según su sexo. Esta apariencia puede ser eventual, para excitarse sexualmente, o permanente, por sentirse más identificado/a con el otro género; y es independiente de que la persona sea transexual.