miércoles, 4 de junio de 2014

ANÁLISIS DE LA OBRA “LOS CACHORROS” DE MARIO VARGAS LLOSA

La obra “Los Cachorros” nos narra la tragedia del alumno Cuellar del colegio miraflorino “Champagnat”. Cuellar era un alumno muy aplicado y muy estudioso, a raíz del accidente que sufrió sus calificaciones bajaron. Cuellar fue víctima del perro danés Judas quien le muerde los genitales dejándolo castrado, motivo de esto se vuelve sumamente agresivo con sus amigos y no permite que le llamen “pichulita”, su papa le decía que tenía que defenderse, no actuar como un “maricón”, ni mostrar miedo, por el contrario que los golpee, que tuviera pantalones, que si no hacia eso él lo haría con él.

Cuando Cuellar y sus amigos iban llegando a la etapa de la adolescencia, empezaron a fijarse en las chicas, a invitarlas a salir, fumar, tomar. La conducta de Cuellar era insoportable. Sus amigos empezaron a tener enamoradas, pero Cuellar no logró tener enamorada sumiéndose en la soledad y en la violencia, como resultado de su impotencia.

Un día Cuellar conoció a Teresa y se enamoró perdidamente y se volvió nuevamente sociable y su vida cambió en forma positiva. Cuellar queda decepcionado al ver a Teresa con otro chico, es en esa situación que vuelve a caer en una depresión que lo iba consumiendo poco a poco. Sus amigos habían cambiado mucho en sus vidas.

Sus amigos empezaron a tomar distintos rumbos, pero solo Cuellar tuvo un triste final, se refugió en su depresión y en algunos vicios lo que hizo que muriera en un accidente de tránsito en las curvas del Pasamayo.

En esta obra se hace referencia a la sexualidad debido a que se considera que la humanidad depende de ella, no solo por su participación en la génesis de la misma sino por su directa implicancia en las manifestaciones sexuales inhibidas en su fin que constituyen la materia prima del desarrollo ético de los hombres. (La Sexualidad y El vínculo Amoroso, 2006).

Freud, señalo que la sexualidad tiene evidentes manifestaciones a través de las distintas etapas de la vida y que estás son polimorfas. 

En la obra “Los cachorros”, para Cuellar el vivir por el resto de su vida sin su órgano viril el cual fue cerciorado por un perro le era algo difícil pues sus instintos y deseos masculinos permanecerían insatisfechos, no pudiendo así desarrollar su sexualidad con total libertad, lo cual para él no fue fácil de superar y esto lo sumergió en una total depresión.

Según Ernesto Vásquez del Águila en su artículo Hacerse hombre: algunas reflexiones desde las masculinidades, hace referencia a la categoría género como una construcción y sistema social de relaciones que se constituye a partir de la simbolización cultural de las diferencias anatómicas entre varones y mujeres, y las relaciones entre ambos, y el simple hecho que a partir de diferencias biológicas de los sexos se hayan construido diferencias culturales para cada uno, nos hace relacionarnos con el sistema sexo género. (Rubin, 2003).

Para la constitución de la identidad de género se adquiere estabilidad a través de la actuación y el repudio (Butler, 1990).

En “Los cachorros”, se ve como las personas que rodean a Cuellar vienen a representar la sociedad en el cual se enfoca el motivo de la marginación, la burla y el no aceptarlo como una persona “normal” dentro de su entorno social debido al accidente que tuvo Cuellar, una forma de Cuellar de expresar su género fue reprimiendo sus sentimientos, actuando de manera violenta para que así los demás le mostraran respeto, a su vez también era una forma de cómo demostrar su masculinidad.

Las masculinidades son creadas y recreadas a través de discursos y rituales que actúan como performances en la vida cotidiana de los sujetos, lo cual es algo que los niños y adolescentes tienen que ganar a través de pruebas y ritos de pasaje al “mundo de hombres” a través de la demostración de ciertos logros que demuestra la adquisición de una masculinidad valorada por su grupo social. 

En “Los Cachorros” se muestra diferentes formas de cómo definir su masculinidad, generalmente se dice que existen dos elementos fundamentales en el estudio de las masculinidades: la pluralidad nos muestra que hay muchas formas de ser hombres, lo cual varía entre culturas y sociedades; mientras que las jerarquías se da entre versiones de ser hombre dentro de un mismo grupo humano que se dan en función de variables como la raza/etnicidad, clase social, orientación sexual, estatus migratorio, edad, entre otras. (Monterescu, 2007)

En el grupo de pares es donde se consolidan los límites y fronteras de la identidad masculina, a través de gestos rituales de masculinidad y sexualidad, que funcionan como modelos ritualizados que buscan configurar este orden social a través del pasaje obligatorio de adolescentes y jóvenes por ciertas pruebas que aseguren su pertenencia al grupo. 

Se dice que la primera borrachera es un ritual muy común para adolescentes en su viaje a convertirse en varones (Kim-mel, 2008; West, 2001). Un claro ejemplo de esto se ve cuando Cuellar y sus amigos están entrando a la adolescencia se ve reflejado que para ellos una forma de definirse como hombres es tomando, fumando y estando con varias chicas a las cuales solo las tomaban como pasatiempo. 

Por otro lado, en cuanto a la fortaleza física, lo más importante es sobresalir en deportes considerados masculinos como el fútbol (Archetti, 2001), donde la expectativa no es ser un experto en deportes, sino participar activamente en ellos sin dar muestras de temor por la rudeza del juego (Vásquez del Águila, 2013). Un ejemplo es cuando Cuellar en su intento por formar parte del equipo de futbol al cual pertenecían sus amigos, entrena durante sus vacaciones y logra demostrar que el también es como ellos al llegar a formar parte de dicho equipo.

Estos gestos rituales buscan y sirven para separar a los “normales” de los “fronterizos”, en base a una pedagogía de modelos de masculinidad y sexualidad, construida sobre lo que el “verdadero hombre” debe ser capaz de soportar ante la amenaza y el riesgo constante de asemejarse o “convertirse” en “aniñado”, mujer o “maricón”, los cuales sirven para reforzar la identidad sexual de los participantes.

La heterosexualidad es central en la producción de masculinidad pues a través de las relaciones heterosexuales los hombres ganan respeto y status en sus grupos sociales. De esta forma, adolescentes y jóvenes aprenden a pensar y a actuar como heterosexuales especialmente en ámbitos homosociales al interior de estos grupos de pares (Rich, 1980).

Una forma de demostrar la heterosexualidad es a través del domino de todo lo relacionado a la sexualidad, tanto la propia como la sexualidad de las mujeres: conocer a las mujeres y su sexualidad es un imperativo y el varón debe dar muestra de interés constante por ellas.

La masculinidad hegemónica tiene el poder simbólico de ser el modelo socialmente valorado, pues actúa como el referente frente al cual los jóvenes y adultos miden su masculinidad (Vásquez del Águila, 2013; Viveros, 2002).

La obra “Los Cachorros” De Mario Vargas Llosa, muestra los diferentes parámetros que establece la sociedad frente a como un hombre debe definir su masculinidad atravesando por diferentes rituales como demostrar destreza física y “la primera borrachera”, así como también tener muchas chicas y con ellas satisfacer sus deseos sexuales, esto fue un problema para Cuellar quien se sentía frustrado al no poder satisfacer sus instintos sexuales debido a su situación, esto no le permitía poder expresar con libertad su sexualidad recibiendo la burla de las demás personas de su entorno, ocasionando que este debido a su impotencia de no lograr ser como sus amigos y obtener una vida sexual libremente cayera en una profunda depresión lo cual ocasionó que se viera involucrado en el alcoholismo lo cual lo llevó hasta la muerte. Este tipo de casos lo podemos reflejar en nuestra sociedad, para muchos hombres una forma de demostrar su masculinidad es a través de la procreación o teniendo distintas mujeres con las que satisfaga sus instintos sexuales, pero en el caso de tener dificultades para poder lograr sus objetivos estos se sienten menos y se frustran a tal punto de atentar contra su propia vida como lo hizo Cuellar. Para el hombre su órgano viril (pene) es algo fundamental para demostrar su masculinidad y proclamarse “verdaderos hombres”.

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